LA EXTRAÑA PAREJA DE CRUYFF Y EL LEVANTE UD
La historia detrás de la rocambolesca etapa grandota de Johan en Segunda División. El fichaje en febrero comenzó con la insignia de oro y brillantes y acabó a mitad de tabla.
Texto Cayetano Ros
Fotografia Archivio Levante UD
Revista Líbero
Número 56
Primavera '26
Primavera '26
Brillaban los ojos de los jugadores más jóvenes del Levante UD, en febrero de 1981, cuando vieron entrar por la puerta del vestuario del Nou Estadi, entonces en Segunda División, a Johannes Hendrick Cruyff. No solo había sido el mejor futbolista del mundo en la mayor parte de los setenta, el más elegante, el más fino, el de una personalidad apabullante, sino que poseía trucos inimaginables como fumarse un cigarro en la ducha, ya desnudo, sin que se le mojara el pitillo. "No nos lo podíamos tabla. No había una masa social consolidada como la de ahora. creer. Era como si ahora entrara por la puerta Messi o, antes, Maradona", dice, 45 años después, Vicent Latorre, de 65, leyenda granota y en aquella época un jovencito de 21 entusiasmado con la presencia del tres veces Balón de Oro (1971, 73 y 74). Los críos de ese vestuario [Latorre, Gómez, Óscar, Loran, Garrido y Campuzano] lo mitifican: "Yo me fumaba un pitillo con él", sonrió, orgulloso, el melenudo delantero Campuzano.
"Desplazaba el balón 50 metros con el exterior sin coger carrerilla", agrega Latorre. "Lo mejor era la arrancada y la parada: dejó sentado al mediocentro del Granada en Los Cármenes, el más grande de Segunda. Otro partido, en Cádiz, se lo pasó charlando con su lateral derecho, Luque, y ninguno de los dos tocó el balón: jugamos 10 contra 10", continúa Latorre, un media punta zurdo con mucho gol y mucho atrevimiento. "Un día, en un entrenamiento, le dije a Pirri (el utilero): ¡Gordo, voy a hacerle un caño a Johan!'. Y me salió. Me quería matar". En ocasiones, Johan ponía los pies en un barreño de agua caliente y se sentaba junto al banquillo a ver a sus compañeros entrenar. Al Nou Estadi, actual Ciutat de València, acudía con un Citroen CX Palace largo con dos perros doberman en su interior. Su mejor amigo en el vestuario fue Floro Garrido, exjugador del Burgos en Primera, de la cantera madridista, y amigo a su vez del mítico Juanito. “Fue al primer jugador al que vi fumar en el un partido", continúa Latorre. Vivía con su familia en un chalet de L'Eliana, según estipulaba un contrato leonino a su favor, que luego veremos.
Porque primero viene la perspectiva más negativa de los veteranos del equipo, encabezados por el portero Jorge Barrie, convencidos de que el fichaje del astro holandés desestabilizó a un conjunto rocoso, dirigido con mano de hierro por Pachín, aquel defensa aguerrido del Madrid 'yeye' campeón de Europa (1966). El Levante era segundo cuando debutó Cruyff ante el Palencia en el Nou Estadi, el 1 de marzo, y acabó a mitad de tabla, pagar a los jugadores, encerrados en el vestuario al final del campeonato por una deuda de siete millones de pesetas (42.000 euros). Johan jugó un total de 10 partidos y marcó dos goles, los dos ante el Real Oviedo. "No cumplió las expectativas deportivas. Fue una operación de 'márquetin", señala Barrie. Rompió el sentido gremial del grupo y fue una experiencia fallida porque ni trajo más público (solo se llenó el Nou Estadi en el debú, cinco millones de pesetas de recaudación) ni más puntos en la tabla. No habia una masa social consolidada como la de ahora.
Sobre eso hay un consenso entre todas las fuentes de aquella época. "Era un negocio", reconoce Latorre, Cruyff se quedaba con parte de las taquillas de todos los partidos en los que participaba, tanto dentro como fuera de casa. "En Linares, en el Linarejo viejo, nos querían matar cuando Johan se negó a salir porque no le daban la taquilla: yo estaba en el banquillo lo mismo: se volvió en avión a casa. Nos dijeron, como excusa, y nos tiraban piedras, el campo estaba a reventar. En Vitoria, que la mujer se había caído del caballo", recuerda Latorre. El suegro de Johan, Cor Coster, envolvía el dinero de la taquilla en papel de periódico. El día del CD Castellón, la cobró íntegra.
Sobre eso hay un consenso entre todas las fuentes de aquella época.
"Era un negocio", reconoce Latorre, Cruyff se quedaba con parte
de las taquillas de todos los partidos en los que participaba,
tanto dentro como fuera de casa.
"En todo caso, él no arruinó al Levante UD, porque apenas afirma Latorre y confirma Emilio Nadal, historiador oficial de la cobró lo prometido y porque el club ya estaba arruinado antes", sociedad granota. "Y si hubiera venido en junio, subimos seguro", comparten. El caso es que, a los primeros traspiés, Pachín, hombre de carácter, fue sustituido de manera injustificada en el banquillo por Rifé, exlateral derecho y excompañero de Johan en el Barça, que tampoco tampoco acabó la Liga porque sufrió un accidente casero al intentar colgar un reloj y ya no volvió. Lo suplió en las últimas semanas el segundo entrenador, Antonio Calpe, otra leyenda granota y exdefensa del Real Madrid, ya fallecido. Lo recuerda ahora su hermano, el exdirectivo Ernesto Calpe. "Mi hermano quería mucho a Johan. Decía que era un tío de puta madre. En los entrenamientos, le preguntaba: Mister, ¿qué hago hoy?'. Lo que tú quieras, Johan. ¿Qué te voy a enseñar yo a ti?".
En Vitoria, lo mismo: se volvió en avión a casa.
Nos dijeron, como excusa,
que la mujer se había caído del caballo», recuerda Latorre.
El suegro de Johan, Cor Coster, envolvía el dinero
de la taquilla en papel de periódico.
El día del CD Castellón, la cobró íntegra.
Cruyff y el Levante UD formaron "la extraña pareja", explica el historiador granota. "Los directivos se fueron a Barcelona a recibirlo y le pusieron la insignia de oro y brillantes antes de empezar a jugar. Allí, el presidente, Francisco Aznar, eufórico, dice que el Levante UD entra, a partir de ese día, en una nueva dimensión mundial. Aznar no fue ni mucho menos de los presidentes más simbólicos de la entidad azulgrana: procedia de las peñas y en vestuario era conocido como "Clavelito" porque lucía un clavel en el ojal de la chaqueta. Pero el Levante ya llevaba años sin blanca (el presidente anterior, Santiago Sanz, ya propuso adelantar los pases de tres años). "No le pagaron lo que le prometieron por la situación era dramática", añade Nadal. Al año siguiente, el Levante UD bajó a Tercera por impagos a sus futbolistas.
Tampoco Cruyff, a los 33 años, regresó a España en un estado pletórico de forma. Venía de la menos competitiva Liga estadounidense, de los Washington Diplomats, y nadie pensaba que todavía tendría en el Feyenoord, años después, su vengativo canto del cisne contra su Ajax. ¿Por qué acepta venir al Levante? "Tenía problemas de dinero", entiende Robert Fernández, centrocampista internacional español, pupilo suyo como jugador en el Barça, pero rival en el campo defendiendo al CD Castellón campo defendiendo al CD Castellón ante el Levante UD en ese 1981. "Yo tenía 17 años", relata Robert, "era un partido clave, el que ganaba, iba a subir. Subimos nosotros: fuimos primeros. Me hacía mucha ilusión. Yo, con 9 años, en un pueblo como Betxí, no tenía opción de ver partidos. Comienzo a ver a Johan en el Mundial del 74 y nos cautiva. Del 71 al 78 es el mejor del mundo. Él no va al Mundial del 78 y surge Kempes. Johan era elegancia, personalidad y determinación. La generación del 60 estaba enamorada de él; después llegaron Rummenigge, Keegan y Mario Kempes, pero la personalidad de Johan era diferente. Era tan fino que daba pena pegarle". El exdirector deportivo del Barça, sin embargo, marcó a su ídolo en la segunda parte de aquel encuentro y rememora dos detalles: "Primero: vino un centro desde la derecha, me amagó al primer palo y se fue al segundo; y después, en la banda, de espaldas, me iba a hacer su regate típico con la espuela llevándose el balón por un costado y lo paré con una patada: me sacaron tarjeta. Lo comentamos ya en el Barça años después", dibuja una sonrisa melancólica el exmediocampista del Valencia, Barça y Villarreal.
Robert se considera un afortunado por haber coincidido con Cruyff en el campo como futbolistas y después al ser dirigido por el Johan entrenador. "Lo conocí en los buenos y en los malos momentos. Era muy especial, talento único como jugador y como entrenador, revolucionario. Le debemos la gran evolución del fútbol español. Cambió el estilo del Barça y del fútbol español, lo cambió todo. Y los veteranos siempre hablamos del los 15 días fundacionales de Papendal, cerca de Ámsterdam, en la temporada 87-88. Fue un shock. No entendíamos nada: a las ocho, entrenamiento, a las 12.00, técnica, y por las tardes, partido. Todos los días. Eran conceptos nuevos como superioridad numérica, rondos, dos contra uno, ¡un tío dentro del rondo en el 87 no existía....!". La luna de miel se acabó cuando Robert decidió volver a casa en 1990 porque por el presidente del Valencia CF, Arturo Tuzón, le hizo una oferta irrechazable. El genio holandés se enfadó mucho con él. Estuvieron años sin hablarse. Hasta que Johan lo llamó cariñosamente para su partido de homenaje en Barcelona.
Pero volvamos a la breve estancia de Johan en València en esa primavera de inicios de los 80. "Llegó sin representante y muy cabreado con el Barça", evoca Rodri, exsecretario técnico del VCF y pieza clave en el celebérrimo contrato de Cruyff con el Levante UD. "El directivo Agustín Bañuls me pidió que lo ayudara con el contrato, porque yo tenía experiencia. El Levante UD le decía que sí a todo lo que pedía. Era escandaloso, con cifras astronómicas".
Los recuerdos personales de Rodri se van a una paella compartida con las mujeres en el restaurante La Carmela, a la playa de La Malva-rosa. "Estuvimos juntos unas 10 veces y conmigo estuvo amabilísimo". Meses después, Rodri le pasó una copia del contrato al redactor Ricardo Ros Marín y el periódico Las Provincias lo publicó en primera página. Fue un escándalo. Iba a cobrar 40 millones de pesetas en cuatro meses (240.000 euros). Los directivos Pelegrín Monzó y Federico Cortés le concedían la mitad de derechos de arrendamiento de los terrenos del polideportivo anexo al estadio. Una cláusula le otorgaba el 50% de la recaudación bruta de todos los partidos oficiales de Liga y Copa, así como los amistosos. Estaba garantizada una cantidad mínima de 30 millones. Hasta que no hubiera cobrado esa cifra, se le pagaba la recaudación íntegra de cada partido. Y cualquier embargo, administrativo o judicial, no exoneraba al Levante de satisfacer al jugador la cantidad convenida. Como garantía: cinco letras de cambio, cuatro de cinco millones y una de 11, libradas por Federico Cortés y aceptadas por otros tres directivos. El Levante también le facilitaba una vivienda para la familia y le suscribía un seguro por 60 millones (360.000 euros) y correr con el IRPF.
Johan, no obstante, apenas se embolsó seis millones (36.000 euros), según el periodista de la época Hernández Perpiñá. "Fue engañado y solo cobró una ínfima solo cobró una ínfima parte que le sirvió para amortizar pérdidas de un negocio de granjas", declaró Perpiñá. Como era normal en la época, por otro lado iba el contrato federativo estipulado en 10 millones de pesetas (60.000 euros), según nos muestra Emilio Nadal. "Él quiere volver a España porque gusta y porque tenía una marca de ropa deportiva que quería comercializar aquí: la marca de botas Johan Cruyff", desglosa Nadal. "No debía conocer nada del Levante UD porque el club llevaba más de 20 años fuera de Primera, siendo asiduo de la Segunda B y la Tercera", añade.
En el encierro de los jugadores por los impagos a final de temporada, él ya no estaba. Ni siquiera pregunta. Quien sí se persona un par de días es Pachín. El equipo venía de perder en El Sardinero ante el Racing de Preciado y de Quique Setién, que también subió a Primera. Ese viaje en tren a Santander, en coche cama, lo pagó de su bolsillo Antonio Calpe.
En la actualidad, cuando el historiador Emilio Nadal narra en el Tour del Levante UD que allí jugó Johan Cruyff, la gente alucina. "Y no se lo cree". Pero sí, sí, estuvo allí. Y miles de aficionados lo vieron jugar. Incluso muchos niños valencianistas se desplazaban, algunos en un trenet de madera, al Nou Estadi para observar el calentamiento de la leyenda holandesa. Es el futbolista más grande en haber lucido el escudo granota. Antes estuvieron otras estrellas: su compatriota Faas Wilkes (1958) y después el chileno Carlos Caszely (1973-75) y el montenegrino Pedja Mijatovic (2002-03). Pero nadie tan carismático como Johan Cruyff.
De azulgrana, pero del Levante, volvió a jugar Cruyff en España.
AS-Color estuvo en su presentación en Valencia y le retrató para sus lectores,
en diversas acciones del partido, que ganó su nuevo equipo al Palencia.
Foto Agustín Vega, enviado especial
Cruyff è tornato a giocare in Spagna con la maglia azulgrana, ma quella del Levante.
AS-Color era presente alla sua presentazione a Valencia e lo ha immortalato per i propri lettori,
in diverse fasi della partita, vinta dalla sua nuova squadra contro il Palencia.
Foto di Agustín Vega, inviato speciale
***
LA STRANA COPPIA: CRUIJFF E IL LEVANTE
La storia dietro l'avventurosa e importante esperienza di Johan in Segunda División.
L'acquisto di febbraio era partito con grandi aspettative e si è concluso a metà classifica.
Testo Cayetano Ros
Foto Archivio Levante UD
Revista Líbero
Número 56
Primavera '26
Primavera '26
Gli occhi dei giocatori più giovani del Levante brillavano, nel febbraio del 1981, quando videro entrare dalla porta dello spogliatoio del Nou Estadi, allora in Seconda Divisione, Johannes Hendrick Cruijff. Non solo era stato il miglior calciatore al mondo per gran parte degli anni Settanta, il più elegante, il più raffinato, dotato di una personalità travolgente, ma possedeva anche trucchi inimmaginabili come fumarsi una sigaretta sotto la doccia, già nudo, senza che la sigaretta si bagnasse. "Non riuscivamo a crederci. Non c'era una tifoseria consolidata come quella di oggi. Era come se oggi entrasse dalla porta Messi o, prima, Maradona", dice, 45 anni dopo, Vicent Latorre, 65 anni, leggenda del Levante e all'epoca un ragazzino di 21 anni entusiasta della presenza del tre volte Pallone d'oro (1971, '73 e '74). I ragazzi di quello spogliatoio [Latorre, Gómez, Óscar, Loran, Garrido e Campuzano] lo mitizzavano: «Mi fumavo una sigaretta con lui», sorrideva, orgoglioso, il longilineo attaccante Campuzano.
«Portava palla per 50 metri con l'esterno senza prendere slancio», aggiunge Latorre. «Il meglio era lo scatto e l'arresto: a Los Cármenes ha lasciato là il centrocampista del Granada, il più forte della Segunda División. In un'altra partita, a Cadice, se la passò a chiacchierare con il suo terzino destro, Luque, e nessuno dei due toccò la palla: giocammo 10 contro 10», continua Latorre, un trequartista mancino con grande fiuto del gol e tanta audacia. «Un giorno, durante un allenamento, dissi a Pirri (il magazziniere): "Gordo, gli faccio un tunnel, a Johan!". E mi è riuscito. Voleva uccidermi». A volte, Johan metteva i piedi in una bacinella di acqua calda e si sedeva vicino la panchina a guardare i compagni allenarsi. Al Nou Estadi, l'attuale Ciutat de València, arrivava con una Citroën CX Palace lunga con due dobermann all'interno. Il suo migliore amico nello spogliatoio era Floro Garrido, ex giocatore del Burgos in Prima Divisione, proveniente dal vivaio del Real Madrid e a sua volta amico del mitico Juanito. «È stato il primo giocatore che ho visto fumare durante una partita», continua Latorre. Viveva con la sua famiglia in una villa a L'Eliana, come previsto da un contratto leonino a suo favore, di cui parleremo più avanti.
Innanzi tutto, emerge la prospettiva più negativa da parte dei veterani della squadra, guidati dal portiere Jorge Barrie, convinto che l'ingaggio della stella neerlandese abbia destabilizzato una squadra solidissima, gestita con pugno di ferro da Pachín, quel tenace difensore del Real Madrid versione "Yé-yé" che vinse la Coppa dei Campioni (1966). Il Levante era secondo in classifica quando Cruijff fece il suo debutto contro il Palencia al Nou Estadi il 1° marzo, e finì a metà classifica, dovendo pagare gli stipendi ai giocatori, che a fine stagione erano stati confinati negli spogliatoi a causa di un debito di sette milioni di pesetas (42.000 euro). Johan disputò 10 partite e segnò due gol, entrambi contro il Real Oviedo. "Non ha soddisfatto le aspettative. È stata una trovata di marketing", sottolinea Barrie. Ha spezzato il senso di cameratismo della squadra ed è stato un esperimento fallimentare perché non ha portato né più tifosi (il Nou Estadi era pieno solo per l'inaugurazione, generando cinque milioni di pesetas di entrate) né più punti in classifica. Non c'era una massa critica consolidata come c'è ora.
A Vitoria, la stessa cosa: tornò a casa in aereo.
Ci dissero, come scusa,
che sua moglie era caduta da cavallo», ricorda Latorre.
Il suocero di Johan, Cor Coster, avvolgeva i soldi
della biglietteria in carta di giornale.
Il giorno della partita contro il CD Castellón, lo incassò per intero.
Su questo punto c'è consenso tra tutte le fonti di quel periodo. «Era un affare», ammette Latorre: Cruijff si teneva una parte degli incassi al botteghino di tutte le partite a cui partecipava, sia in casa sia in trasferta. «A Linares, al vecchio Linarejo, volevano ucciderci quando Johan si rifiutò di scendere in campo perché non gli davano l'incasso: anch’io ero in panchina; tornò a casa in aereo. Ci dissero, come scusa, mentre ci lanciavano pietre, che lo stadio era pieno zeppo. A Vitoria, che la moglie era caduta da cavallo», ricorda Latorre. Il suocero di Johan, Cor Coster, avvolgeva i soldi del botteghino in carta di giornale. Il giorno del Castellón, li incassò per intero.
Su questo punto c'è consenso tra tutte le fonti di quel periodo.
«Era un affare», ammette Latorre:
Cruijff si teneva una parte degli incassi al botteghino
di tutte le partite a cui partecipava, sia in casa sia in trasferta.
«In ogni caso, non ha rovinato il Levante», afferma Latorre e conferma Emilio Nadal, storico ufficiale della società granota, «perché ha incassato quanto promessogli e il club era già in rovina prima». «E se fosse arrivato a giugno, saremmo sicuramente saliti», concordano. Il fatto è che, ai primi passi falsi, Pachín, uomo di carattere, in panchina fu ingiustificatamente rimpiazzato con Rifé, ex terzino destro ed ex compagno di Johan al Barça, che però non portò a termine il campionato perché subì un incidente domestico mentre cercava di appendere un orologio e non tornò più. Nelle ultime settimane lo ha sostituito il vice allenatore, Antonio Calpe, un’altra leggenda del Levante ed ex difensore del Real Madrid, ormai scomparso. Lo ricorda ora suo fratello, l’ex dirigente Ernesto Calpe. «Mio fratello voleva molto bene a Johan. Diceva che era un tipo fantastico. Durante gli allenamenti, (Johan) gli chiedeva: “Mister, che cosa faccio oggi?”. "Quello che vuoi, Johan. Che cosa dovrei insegnare io a te?"».
Cruijff e il Levante formavano «una strana coppia», spiega lo storico granota. «I dirigenti andarono a Barcellona ad accoglierlo e gli misero la coccarda d'oro e di diamanti prima ancora che iniziasse a giocare. Là, il presidente, Francisco Aznar, euforico, disse che il Levante entrava, a partire da quel giorno, in una nuova dimensione mondiale. Aznar non è stato mai uno dei presidenti più simbolici della società blaugrana: proveniva dai gruppi di tifosi e negli spogliatoi era conosciuto come “Clavelito” perché sfoggiava un garofano all'occhiello della giacca. Ma il Levante era già da anni in difficoltà finanziarie (il presidente precedente, Santiago Sanz, aveva già proposto di anticipare i trasferimenti triennali). «Non gli hanno pagato ciò che gli era stato promesso perché la situazione era drammatica», aggiunge Nadal. L'anno successivo, il Levante è retrocesso in Tercera per mancati pagamenti ai propri calciatori.
Neanche Cruijff, a 33 anni, era tornato in Spagna al massimo della forma. Proveniva dalla meno competitiva lega statunitense, dai Washington Diplomats, e nessuno pensava che avrebbe ancora avuto nel Feyenoord, anni dopo, il suo vendicativo canto del cigno contro il suo Ajax. Perché accettò di venire al Levante? «Aveva problemi di soldi», spiega Robert Fernández, centrocampista della nazionale spagnola, suo allievo come giocatore al Barça, ma rivale in campo in difesa nel Castellón contro il Levante in quel 1981. «Avevo 17 anni», racconta Robert, «era una partita-chiave, chi avesse vinto sarebbe salito di categoria. Siamo saliti noi: siamo arrivati primi. Ero molto emozionato. Io, a 9 anni, in un paesino come Betxí, non avevo la possibilità di guardare le partite. Comincio a guardare Johan (in tv) ai Mondiali del ’74 e mi affascina. Dal ’71 al ’78 è il migliore al mondo; lui non va ai Mondiali del '78 e emerge Kempes. Johan era eleganza, personalità e determinazione. La generazione degli anni '60 era innamorata di lui; poi arrivarono Rummenigge, Keegan e Mario Kempes, ma la personalità di Johan era diversa. Era così raffinato che ti dispiaceva colpirlo». L'ex direttore sportivo del Barça, tuttavia, ha marcato il suo idolo nel secondo tempo di quella partita e ricorda due particolari: «Primo: è arrivato un cross dalla destra, mi ha fatto la finta di andare sul primo palo e si è spostato sul secondo; poi, sulla fascia, di spalle, stava per farmi il suo tipico dribbling con il tallone portando la palla di lato e l'ho fermato con un calcione: (l'arbitro) mi ha dato un cartellino. Ne abbiamo parlato al Barça anni dopo», dice con un sorriso malinconico l'ex centrocampista del Valencia, del Barça e del Villarreal.
Robert si considera fortunato per aver giocato con Cruijff in campo e poi per essere stato allenato da lui. «L'ho conosciuto nei momenti belli e in quelli brutti. Era davvero speciale, un talento unico come giocatore e come allenatore, un rivoluzionario. Gli dobbiamo la grande evoluzione del calcio spagnolo. Ha cambiato lo stile del Barça e del calcio spagnolo, ha cambiato tutto. E noi veterani parliamo sempre dei 15 giorni fondamentali a Papendal, vicino ad Amsterdam, nella stagione '87-88. Fu uno shock. Non capivamo nulla: alle otto allenamento, alle 12.00 tecnica, nel pomeriggio partita. Tutti i giorni. Erano concetti nuovi come la superiorità numerica, i rondos (i torelli, ndr), il due-contro-uno, un giocatore all'interno del torello nel 1987 non esisteva...!». La luna di miele finì quando Robert decise di tornare a casa nel 1990 perché il presidente del Valencia, Arturo Tuzón, gli aveva fatto un'offerta irrinunciabile. Il genio neeerlandese si arrabbiò moltissimo con Robert. Non si parlarono per anni, finché Johan non lo chiamò affettuosamente per la partita di addio (di Robert) a Barcellona.
Ma torniamo al breve soggiorno di Johan a Valencia in quella primavera dei primi anni '80. «Arrivò senza agente e molto arrabbiato con il Barça», ricorda Rodri, ex segretario tecnico del Valencia e figura-chiave nel famosissimo contratto di Cruijff con il Levante. «Il dirigente Agustín Bañuls mi chiese di aiutarlo con il contratto, perché avevo esperienza. Il Levante diceva di sì a tutto ciò (Johan) chiedeva. Era scandaloso, cifre astronomiche».
I ricordi personali di Rodri tornano a una paella condivisa con le donne al ristorante La Carmela, sulla spiaggia di Malva-rosa. (*) «Ci siamo visti una decina di volte ed è stato gentilissimo con me». Mesi dopo, Rodri passò una copia del contratto al redattore Ricardo Ros Marín e il quotidiano Las Provincias lo pubblicò in prima pagina. Fu uno scandalo. Avrebbe incassato 40 milioni di pesetas in quattro mesi (240.000 euro). I dirigenti Pelegrín Monzó e Federico Cortés gli concedevano la metà dei diritti di locazione dei terreni del centro sportivo annesso allo stadio. Una clausola gli garantiva il 50% degli incassi lordi di tutte le partite ufficiali di campionato e di coppa di Spagna, nonché delle amichevoli. Era garantito un importo minimo di 30 milioni. Finché non avesse incassato tale cifra, gli veniva versato l'intero incasso di ogni partita. E qualsiasi pignoramento, amministrativo o giudiziario, non esonerava il Levante dall'obbligo di corrispondere al giocatore l'importo concordato. Come garanzia: cinque cambiali, quattro da cinque milioni e una da 11, emesse da Federico Cortés e accettate da altri tre dirigenti. Il Levante gli forniva anche un alloggio per la famiglia e gli stipulava un'assicurazione da 60 milioni (360.000 euro) e si faceva carico dell'IRPF.
Johan, tuttavia, intascò appena sei milioni (36.000 euro), secondo il giornalista dell'epoca Hernández Perpiñá. «Fu ingannato e incassò solo una minima parte, che gli servì per ammortizzare le perdite di un'attività di allevamento», dichiarò Perpiñá. Come era normale all'epoca, d'altra parte c'era il contratto federale stipulato per 10 milioni di pesetas (60.000 euro), come ci mostra Emilio Nadal. «Voleva tornare in Spagna perché gli piaceva e perché aveva un marchio di abbigliamento sportivo che voleva commercializzare qui: il marchio di scarpe Johan Cruyff», spiega Nadal. «Non doveva aver saputo niente del Levante perché il club era fuori dalla Prima Divisione da più di 20 anni, essendo un habitué della Segunda B e della Tercera», aggiunge.
Quando a fine stagione i giocatori si misero in sciopero per gli stipendi non pagati, lui già non c’era più. Nemmeno si fece vedere. L’unico a presentarsi per un paio di giorni fu Pachín. La squadra era reduce dalla sconfitta al Sardinero contro il Racing di Preciado e di Quique Setién, anch'egli appena salito in Prima Divisione. Quel viaggio in treno per Santander, in vagone letto, lo pagò di tasca propria Antonio Calpe.
Oggi, quando lo storico Emilio Nadal racconta durante il Tour del Levante che là ha giocato Johan Cruijff, la gente rimane sbalordita. «E non ci crede». Ma sì, sì, era là. E migliaia di tifosi lo hanno visto giocare. Persino molti ragazzini del Valencia vi si recavano, alcuni su un trenino di legno, al Nou Estadi per osservare il riscaldamento della leggenda neerlandese. È il più grande calciatore ad aver indossato lo stemma granota. Prima di lui c'erano state altre stelle: il suo connazionale Faas Wilkes (1958) e il cileno Carlos Caszely (1973-75) e poi il montenegrino Pedja Mijatović (2002-03). Ma nessuno carismatico come Johan Cruijff.
Malva-rosa - È la più famosa e conosciuta spiaggia di Valencia e ha ispirato grandi artisti. Il suo nome deriva dal periodo in cui è passata da essere una zona paludosa a una piantagione di fiori di agrifoglio, a metà del XIX secolo.
***
Reportage de AS Color del debut de Johan con
el Levante UD que destaca el cobro de la taquila.
VOLVIO, MANDO Y... COBRO
MURCIA-Atlético de Madrid, Barcelona-Hércules y Almeria-Valencia eran los tres números fuertes del espectáculo liguero de la jornada, por ser encuentros en los que estaban implicados los más directos aspirantes al titulo. Sin embargo, la atención futbolistica también se amplió a un encuentro de Segunda, concretamente al Levante-Palencia. Eso que a muchos nos habia venido sonando a fantasia se iba a cumplir: Johan Cruyff, el holandés del Ajax, del Barcelona y del Cosmos, iba a debutar con el Levante Union Deportiva. Y el rubio Cruyff salió fente al Palencia, corrió lo menos posible, dio algunos pases excelentes y propició tres jugadas de las llamadas «de gol». Y Cruyff, por lo que le parece, continua dispuesto a no perder la teta del fútbol, que tan bien le ha venido nutriendo. Cerca de dos millones se ha llevado de este partido de su debut. Decididamente, tod es posible en el fútbol...
Fotos A. Vega, enviado especial
***
Servizio di AS Color sul debutto di Johan nel Levante
che ne sottolinea l'incasso al botteghino.
È TORNATO, HA DETTO LA SUA E... HA INCASSATO
Murcia-Atlético Madrid, Barcellona-Hércules e Almería-Valencia erano i tre grandi appuntamenti della giornata di campionato, poiché vedevano coinvolte le principali contendenti al titolo. Tuttavia, l’attenzione calcistica si è estesa anche a una partita di Segunda, in particolare Levante-Palencia. Quello che a molti era sembrato un sogno si stava per avverare: Johan Cruijff, il neerlandese ex Ajax, Barcellona e Cosmos (solo per due amichevoli, ndr), avrebbe debuttato con il Levante. E il biondo Cruijff è sceso in campo contro il Palencia, ha corso il meno possibile, ha servito alcuni passaggi eccellenti e ha creato tre occasioni da gol. E Cruyff, a quanto pare, continua a non voler perdere il nettare del calcio, che lo ha nutrito così bene. Si è portato a casa quasi due milioni da questa partita d'esordio. Decisamente, tutto è possibile nel calcio...
Foto A. Vega, inviato speciale
Debut contra el Palencia en el 11 inicial elegido por el entrenador Pachin.
Archivo Levante UD, donación de Pepe Plaza.
Esordio contro il Palencia nella formazione titolare scelta dall'allenatore Pachin.
Archivio Levante UD, per gentile concessione di Pepe Plaza.




Commenti
Posta un commento