ASENSI: «JOHAN FUE UNA REVOLUCIÓN»

 

Retrato oficial de Asensi como 
presidente de los exjugadores del Barça.


Heredó la senyera de capitán de Cruyff. Fue testigo y protagonista de la innovación que la estrella holandesa implantó en Barcelona desde su llegada como jugador en 1973.

Por Julio Ocampo 
Fotografía Archivo

Revista Líbero
Número 56
Primavera '26

Alto, espigado, polivalente y de zancada larga, Juan Manuel Asensi (Alicante, 1949), dotado de potencia física, liderazgo, calidad y llegada desde atrás, anotó más de 100 goles con el Barça, donde además fue capitán tras la volcánica salida de Cruyff. Fue Alfredo Di Stefano, como entrenador del Elche en 1968, quien le sacó de las cadenas externas de la banda izquierda curtirlo como un moderno interior e incluso como volante para asociativo y de creación. En 1970 fichó por el Barça y coincidió un lustro con el holandés volador. Juntos, sacaron la nave de la zozobra percutiendo en el ecosistema Rinus Michels, dibujado con Sotil, Rexach, Rifé o Costas.

La entrevista, por teléfono, sirve para hablar del impacto Johan en el décimo aniversario de su fallecimiento. El alicantino atiende a Libero desde la oficina de la Agrupación de Jugadores del Fútbol Club Barcelona que preside desde 2023. Relevó en el cargo a Ramón Alfonseda, ex delantero culé de finales de los sesenta.

El Barça ficha a Cruyff en 1973, en pleno tardofranquismo. Aquel año España abandona la autarquía futbolística con la llegada de extranjeros. El Barça no ganaba la Liga desde 1960. 

Éramos un poco escépticos respecto a su fichaje. Piensa que no se podían fichar extranjeros, y él era el mejor del mundo. Ya su nombre imponía mucho respeto. El tiempo pasaba, y seguía hablándose de él. Fue increíble. Llegó a Barcelona, pero como aún no estaba toda la documentación en regla nos veía entrenar y jugar desde la grada. Con él cambió todo. Se implementó el gran cambio. Le veías entrenar, jugar... Fuera de lo común. Sí, estaba claro que tenías al mejor del mundo como compañero en ese momento. Su presencia supuso algo grandioso. Un revulsivo moral enorme. Te hacía ser mejor... Tenías que esforzarte mucho más para no quedar mal a su lado. Ganamos la Liga tras muchísimo tiempo. Sí. Un recuerdo imborrable.

Venía de ganar Copas de Europa y balones de oro con el Ajax. ¿Cómo fue su aclimatación? No sé, el idioma... 

El castellano lo chapurreaba. Cogió enseguida frases cortas para entenderse con sus compañeros. Fue una persona muy abierta. Inicialmente tú te preguntabas cómo sería... Ya sabes, el mejor del mundo, holandés... Pero fue muy inteligente. Reaccionó muy bien con nosotros. Igual pensó que lo ideal era adaptarse él a los 20, y no al revés. No lo sé... Repitió esto muchas veces.

¿El qué?

Que era él quien debía aclimatarse a la plantilla, tanto individual como de forma colectiva. Nos preguntaba, veía, observaba, opina- ba... Insisto lo de su inteligencia, más allá incluso de la calidad.

¿Cómo era entrenando?

Lo conocíamos por televisión, pero tenerlo a tu lado era increíble. El toque de balón, los cambios de ritmo, su pierna derecha, la izquierda... En cada entrenamiento demostraba lo bueno que era. Como persona, era afable, gastaba bromas. Su adaptación fue exprés, y eso nos vino bien en todos los sentidos.

Hablemos de la Liga del 74. El ideólogo era Rinus Michels, que también vino del Ajax. 

Ese campeonato supuso un punto de inflexión importante. Una alegría tras muchos años sin lograr nada.

El cénit fue el 0-5 del Bernabéu. Diría que fue un traspaso de poderes, y no sólo a nivel deportivo. Un año después, tras la muerte de Franco, se inició una lenta fase de transición al sistema liberal-democrático. Usted marcó dos goles ese día. Johan Cruyff también hizo uno. Los otros: Sotil y Juan Carlos. Enfrente, el Madrid de Luis Molowny, quien había sustituido al legendario Miguel Muñoz. Estaban Pirri, Velázquez, Zoco, Benito, García Remón, el joven Santillana y la estrella del Mönchengladbach: Günter Netzer.

Fue un espectáculo. Algo precioso. Desde que llegó Johan, el conjunto comenzó a crecer sin parar. No solo en juego. El nos inculcó una mentalidad ganadora. Sí, estábamos obligados a imponemos cada partido ante cualquier adversario. No importaba que nos metieran cuatro o cinco goles. En ese caso, teníamos que marcar seis. Así fuimos al Santiago Bernabéu. Recuerdo que nos dijo en la reunión previa que si ganábamos en Madrid seríamos campeones al final. Parecía prematuro, pero así fue. Creo que, desde ese choque, no perdimos ya hasta la última jornada, ya como con el título de forma matemática.

Ese Madrid tenía un equipazo.

Sí, pero es que nosotros estábamos en plan arrollador. Nadie podía con nosotros. Teníamos a Johan, Juan Carlos, Marcial, Rexach, Sotil... Un buen bloque. Arriba éramos imparables. Todos marcábamos muchos goles. Era como una cooperativa. Nuestra delantera era imparable.

Usted veía puerta con facilidad. Michels apostaba por el 4-3-3 con esos triángulos concéntricos que después, ya como entre- nador, usaría Johan (3-4-3). Jugaba de falso nueve, un poco como Bakero o Laudrup harían después con él. ¿Se encontraba bien en esa posición que le reservaba Rinus?

Sí, muy bien. Repito que eso me hacía ver puerta con mucha facilidad. Éramos cinco hombres de ataque que permutábamos constantemente la posición. En mi caso, me encontraba bien en cualquier lugar del campo.

Tras la salida de Cruyff, le sucedería como capitán. ¿Fue él quien por vez primera instauró - al menos en la época moderna - una personalidad ganadora? ¿Quien realmente modificó todo?

Sí, totalmente. Entró y cambió todo. Sobre todo, como entre- nador. Con el Johan futbolista jugábamos con un líbero. Esta figura, con él ya desde el banquillo, ganó metros hasta el centro del campo. Fue una revolución. La obsesión por tener el balón el balón para atacar y minimizar daños del rival. Eso luego evolucionó con Pep Guardiola, Rijkaard, Luis Enrique... Johan facilitó el fútbol abierto y dinámico que incluso hoy sigue teniendo el Barcelona.

Sí. De hecho, Flick hace poco soltó algo así: "Jugamos para que Johan Cruyff, desde el cielo, se sienta orgulloso de este equipo". En su Barça, ¿quién era el líbero?

Antoni Torres. Luego desapareció el número cuatro y lo puso en la medular. Jugaba con tres atrás. Recuerdo que la gente se asustó en ese momento. Pensaba que se había equivocado. Temían que así el equipo no funcionaría, que perdería muchos partidos. Cambió la historia. Por no hablar del pressing... Con Michels ya poníamos en liza el hombre a hombre, ese marcaje individual, la posesión... Ya llevábamos tiempo con eso en nuestro Barça. Adelantamos los tiempos. Fue como una profecía.

¿El técnico de Amsterdam también estaba ya tan obsesionado con la figura del portero? Entonces era Salvador Sadurní Recuerdo a Johan cómo defendía a Busquets por su buen uso del balón con los pies.

Sí, aunque en aquella época no era tan exagerado. Tampoco jugaban tan arriba cuando el equipo atacaba. Después, cuando vino como entrenador, seguía con esta idea. Recuerdo que a algunos no les sentaba del todo bien, porque les resultaba complicado. También insisto que no salían del área como sucede hoy, que los ves incluso en el centro del campo. En definitiva, muchas de las cosas que vemos hoy no son nuevas en el fútbol. Con Johan o Michels ya las hacíamos. Lo veo y me veo jugando aún.

¿Qué porteros se cabreaban? ¿Zubizarreta?

No es que se cabrearan. Es que no estaban habituados a jugar con el pie. Hasta que cogían el ritmo les resultaba complicado. También, con nosotros, Sadurní. Es que era algo revolucionario, innovador, y que además lo tenías que hacer en partidos profesionales. No sólo en los entrenamientos. ¿Entiendes? Ahí venía la gran preocupación.

A propósito de Sadurní... En el 0-5 jugó Valentín Mora. ¿Por qué?

Estaba indispuesto, y tuvo que entrar Mora, su portero suplente. Ese día salió todo perfecto. El líder siempre era Johan.

No hemos hablado de la cobertura mediática que reservó la bolísticas de prensa cuando llegó a Barcelona. Se abrieron las puertas fut- referente mundial en ese momento. Algo similar sucedería par en par. Fue un halo de luz, porque llegaba un décadas después con Maradona, Ronaldo o Ronaldinho, salvando las distancias.

La prensa era suya. Todo el mundo alabó este fichaje. Era enorme.

«A Johan ya lo conocíamos por televisión, pero tenerlo
a tu lado era increíble. El toque de balón, los cambios
de ritmo, su pierna derecha, la izquierda... En cada
entrenamiento demostraba lo bueno que era>>

Para el Barcelona suponía un prestigio total. Jugaba muy bien, metía goles, al público lo tenía atrapado... Disfrutó en Barcelona, le gustaba Cataluña... Creo que se encontró de maravilla aquí. Tuvo ese sentido de pertenencia.

¿Qué tipo de líder fue en el campo? ¿Uno solidario que arropaba a sus compañeros? ¿Estilo Diego?

Nos arropábamos todos. El tenía su carácter, su personalidad. Tenía todo claro, y debía salir a la perfección. Michels también era así. No le gustaba que no saliera como queria. Si, efectivamente también nos teníamos que adaptar a él. Fue reciproco.

La relación de Johan con los demás entrenadores, ¿cómo fue? Tras la salida de su compatriota, que se marcharia para volver al año siguiente, entraron Weisweilery Laureano Ruiz (hombre de la casa). Pocos meses, ambos.

Con Weisweiler tuvo problemas, sí. No se entendían. Diferentes ideas de fútbol. Se enfadaron, y tuvo que marcharse el técnico alemán. Era algo personal entre ellos, y no afectó en nada a la plantilla.

En 1979, ya sin Cruyff, usted levantó la Recopa como capitán en una final heroica contra el Fortuna Dusseldorf. 4-3 definitivo, con un gol suyo incluso. Ese Barça (dirigido por Joaquim Rifé) tenía nuevos jugadores: Carrasco, Krankl, Migueli y Neeskens. Se escapó siempre la Copa de Europa. La del 75, por ejemplo, eliminados por el Leeds en semifinales por un global de 3-2. El Bayern fue campeón.

Para ganar la Copa de Europa nos faltó algo de suerte. Fallamos poco, la verdad. Sin embargo, la Recopa fue justo lo contrario. La suerte vino de cara. A veces, son detalles lo que deciden todo. No me quiero despedir sin recordar nuestra revolución, nuestra victoria: velocidad, marcajes férreos, equilibrio, fuerza, juego de espacios... Michels y Cruyff nos lo enseñaron. Hoy sigue.

¿Por qué se marchó Johan? Ese año, por cierto, llegó José Luis Núñez a la presidencia. Cruyff regresaria en 1988, ya como entrenador.

No lo sé. Quizás por alguna desavenencia con el club. Se enfadaron. Tenía una fuerte mentalidad, como ya dije. Cuando quería algo, llegaba hasta el final.


En Eindhoven en Copa de la UEFA en 1978.
Foto de Bert Verhoeff.

***

Ritratto ufficiale di Asensi in qualità di
presidente dell'associazione degli ex giocatori del Barça.


Ha ereditato la fascia di capitano da Cruijff. È stato testimone e protagonista dell'innovazione che la stella neerlandese ha introdotto a Barcellona sin dal suo arrivo come giocatore nel 1973.

di Julio Ocampo
Foto d'archivio

Alto, longilineo, versatile e dal passo lungo, Juan Manuel Asensi (Alicante, 1949), dotato di potenza fisica, leadership, qualità e capacità di inserirsi in profondità, ha segnato più di 100 gol con il Barça, del quale è stato anche capitano dopo la burrascosa partenza di (Johan) Cruijff. Fu Alfredo Di Stéfano, allora allenatore dell'Elche nel 1968, a tirarlo fuori dalle catene che lo imbrigliavano sulla fascia sinistra per temprarlo come un moderno interno e persino come centrocampista di raccordo e di fantasia. Nel 1970 firmò per il Barça e giocò per cinque anni al fianco dell'“Olandese volante”. Insieme, tirarono fuori la nave dalla tempesta, inserendosi nell'ecosistema di Rinus Michels, composto di Sotil, Rexach, Rifé o Costas.

L'intervista, telefonica, serve a parlare dell'impatto di Johan nel decimo anniversario della sua scomparsa. L'ex giocatore di Alicante risponde a Líbero dal suo ufficio dell'Associazione dei Giocatori del Fútbol Club Barcelona, da lui presieduta dal 2023. Ha sostituito nella carica Ramón Alfonseda, ex attaccante blaugrana della fine degli anni Sessanta.

Il Barça ingaggia Cruyff nel 1973, in pieno tardo-franchismo. Quell'anno la Spagna abbandona l'autarchia calcistica con l'arrivo degli stranieri. Il Barça non vinceva la Liga dal 1960.

Eravamo un po’ scettici riguardo il suo ingaggio. Pensa che non si potevano ingaggiare stranieri, e lui era il migliore al mondo. Già il suo nome incuteva grande rispetto. Il tempo passava, e si continuava a parlare di lui. È stato incredibile. È arrivato a Barcellona, ma siccome non aveva ancora tutti i documenti in regola, ci guardava allenarci e giocare dagli spalti. Con lui è cambiato tutto. Si è verificato un grande cambiamento. Lo vedevi allenarsi, giocare... Fuori del comune. Sì, era chiaro che in quel momento avevi come compagno il migliore al mondo. La sua presenza ha significato qualcosa di grandioso. Un'enorme iniezione di morale. Ti faceva diventare migliore... Dovevi impegnarti molto di più per non fare brutta figura al suo fianco. Abbiamo vinto la Liga dopo tantissimo tempo. Sì. Un ricordo indelebile.

Veniva dall'aver vinto Coppe dei Campioni (tre consecutive 1971-72-73, ndr) e Palloni d'Oro (due di tre, 1971, '72; il terzo e ultimo lo vinse nel 1974 al Barcellona, ndr) con l'Ajax. Com'è andato il suo inserimento? Non so, la lingua...

Il castigliano lo parlava a fatica. Ha imparato subito frasi brevi per capirsi con i compagni. Era una persona molto aperta. All'inizio ti chiedevi come sarebbe stato... Sai, il migliore al mondo, neerlandese... Ma lui è stato molto intelligente. Ha reagito molto bene con noi. Forse pensava che l'ideale fosse che fosse lui ad adattarsi a noi, e non il viceversa. Non lo so... L'ha ripetuto tante volte.

Che cosa?

Che era lui a doversi ambientare nella squadra, a livello sia individuale sia collettivo. Ci faceva domande, guardava, osservava, dava la sua opinione... Insisto sulla sua intelligenza, persino al di là della sua qualità.

Com'era durante gli allenamenti?

Lo conoscevamo dalla televisione, ma averlo al proprio fianco era incredibile. Il tocco di palla, i cambi di ritmo, il piede destro, il sinistro... A ogni allenamento dimostrava quanto fosse bravo. Come persona, era affabile, faceva battute. Si è ambientato in un batter d'occhio, e questo ci ha fatto bene sotto ogni punto di vista.

Parliamo della Liga del '74. L'ideologo era Rinus Michels, arrivato anch'egli dall'Ajax.

Quel campionato rappresentò un importante punto di svolta. Una gioia dopo tanti anni senza ottenere nulla.

Lo zenit fu lo 0-5 al Bernabéu. Direi che fu un passaggio di potere, e non solo a livello sportivo. Un anno dopo, dopo la morte di Franco, iniziò una lenta fase di transizione verso il sistema liberal-democratico. Lei segnò due gol quel giorno. Johan Cruijff ne segnò uno. Gli altri: Sotil e Juan Carlos. Di fronte, il Real Madrid di Luis Molowny, che aveva sostituito il leggendario Miguel Muñoz. C'erano Pirri, Velázquez, Zoco, Benito, García Remón, il giovane Santillana e l'ex stella del Mönchengladbach: Günter Netzer.

È stato uno spettacolo. Qualcosa di meraviglioso. Da quando è arrivato Johan, la squadra ha iniziato a crescere senza sosta. Non solo nel gioco. Ci ha instillato una mentalità vincente. Sì, eravamo obbligati a imporre il nostro gioco in ogni partita e contro qualsiasi avversario. Non importava se ci facevano quattro o cinque gol. In quel caso, dovevamo farne sei. Così siamo andati al Santiago Bernabéu. Ricordo che durante la riunione prepartita ci disse che se avessimo vinto a Madrid, alla fine saremmo diventati campioni. Sembrava prematuro, ma è andata proprio così. Da quella partita, non abbiamo più perso fino all'ultima giornata, quando il titolo era ormai aritmeticamente nostro.

Quel Real Madrid era una squadra formidabile.

Sì, ma noi eravamo inarrestabili. Nessuno riusciva a batterci. Avevamo Johan, Juan Carlos, Marcial, Rexach, Sotil... Un bel gruppo. In attacco eravamo inarrestabili. Segnavamo tutti molti gol. Era come una cooperativa. Il nostro attacco era inarrestabile.

Lei segnava con facilità. Michels puntava sul 4-3-3 con quei triangoli concentrici che poi, da allenatore, anche Johan avrebbe usato (nel 3-4-3). Lei giocava da falso nueve, un po' come poi avrebbero fatto per lui (José Mari) Bakero o (Michael) Laudrup. Si trovava bene in quella posizione che le riservava Rinus?

Sì, molto bene. Questo mi permetteva di andare a segno con grande facilità. Eravamo cinque uomini in attacco e cambiavano continuamente posizione. Nel mio caso, mi trovavo bene in qualsiasi punto del campo.

Dopo l'addio di Cruijff, lei gli è succeduto come capitano. È stato lui a instaurare per primo – almeno nell'èra moderna – una mentalità così vincente? Chi ha davvero cambiato tutto?

Sì, assolutamente sì. È arrivato e ha cambiato tutto. Soprattutto come allenatore. Con Johan come calciatore giocavamo con il libero. Questa figura, con lui in panchina, ha guadagnato terreno avanzando fino a centrocampo. È stata una rivoluzione. L'ossessione di mantenere il possesso palla per attaccare e limitare al minimo i danni causati dall'avversario. Questo approccio si è poi evoluto con Pep Guardiola, Rijkaard, Luis Enrique... Johan ha reso possibile quel calcio aperto e dinamico che il Barcellona continua a praticare ancora oggi.

Sì. Infatti, (Hansi) Flick ha recentemente dichiarato qualcosa del genere: «Giochiamo affinché Johan Cruijff, da lassù, sia orgoglioso di questa squadra». Nel suo Barça, il libero chi era?

Antoni Torres. Poi il numero "quattro" è scomparso e lui (Cruijff, ndr) l'ha avanzato a centrocampo. Giocava con tre difensori. Ricordo che in quel momento la gente si spaventò. Si pensava avesse sbagliato. Temevano che così la squadra non avrebbe funzionato, che avrebbe perso tante partite. Ha cambiato la storia. Per non parlare del pressing... Con Michels già mettevamo in campo la marcatura a uomo, individuale, il possesso palla... Lo facevamo già da tempo nel nostro Barça. Eravamo in anticipo sui tempi. È stata come una profezia.

Anche l'allenatore di Amsterdam era già così ossessionato dalla figura del portiere? Allora era Salvador Sadurní. Ricordo come Johan difendesse (Carles) Busquets (padre del mediano Sergi, ndr) per il suo buon uso del pallone con i piedi.

Sì, anche se a quell'epoca non era così esagerato. Inoltre (il portiere) non giocava così in avanti quando la squadra attaccava. In seguito, quando è arrivato come allenatore, ha continuato con questa idea. Ricordo che ad alcuni non andava del tutto a genio, perché lo trovavano complicato. Insisto anche sul fatto che (i portieri) non uscivano dall'area come succede oggi, e li vedi addirittura a centrocampo. Insomma, molte delle cose che vediamo oggi nel calcio non sono una novità. Già con Johan o Michels le facevamo. Le guardo e mi vedo ancora giocatore.

Quali portieri si arrabbiavano? Zubizarreta?

Non è che si arrabbiassero. È che non erano abituati a giocare con i piedi. Finché non prendevano il ritmo, per loro era complicato. Anche da noi, con Sadurní. Era una cosa rivoluzionaria, innovativa, e inoltre dovevi farlo nelle partite ufficiali. Non solo in allenamento. Capisci? Di lì veniva la grande preoccupazione.

A proposito di Sadurní... In quel 0-5 giocò Valentín Mora. Perché?

(Sadurní, il titolare) era indisponibile, e ha dovuto entrare Mora, il suo portiere di riserva. Quel giorno è andato tutto alla perfezione. Il leader era sempre Johan.

Non abbiamo parlato della copertura mediatica che la stampa riservò al suo arrivo a Barcellona. Le porte si spalancarono. Fu un raggio di luce, perché arrivava un fenomeno mondiale in quel momento. Qualcosa di simile sarebbe successo decenni dopo con Maradona, Ronaldo o Ronaldinho, fatte le debite proporzioni.

La stampa era tutta sua. Tutti ne lodavano l'acquisto. Era enorme.

«Johan lo conoscevamo già dalla televisione, ma averlo
al proprio fianco era incredibile. Il tocco di palla, i cambi
di ritmo, il suo piede destro, il sinistro... Ad ogni
allenamento dimostrava quanto fosse bravo»

Per il Barcellona era una figura di prestigio. Giocava benissimo, segnava gol, aveva conquistato il pubblico... Si trovava bene a Barcellona, gli piaceva la Catalogna... Credo che qui si sia trovato a suo agio. Aveva quel senso di appartenenza.

Che tipo di leader era in campo? Uno solidale che sosteneva i compagni? Stile Diego?

Ci sostenevamo tutti a vicenda. Lui aveva il suo carattere, la sua personalità. Aveva le idee chiare e tutto doveva funzionare alla perfezione. Anche Michels era così. Non gli piaceva che le cose non andassero come voleva lui. Sì, in effetti anche noi dovevamo adattarci a lui. Era una cosa reciproca.

Com'era il rapporto di Johan con gli altri allenatori? Dopo l'addio del suo connazionale, che se ne sarebbe andato per tornare l'anno successivo, sono arrivati Weisweiler e Laureano Ruiz (un uomo di casa). Entrambi sono rimasti pochi mesi.

Con Weisweiler ha avuto dei problemi, sì. Non andavano d'accordo. Avevano idee diverse sul calcio. Si sono arrabbiati e l'allenatore tedesco ha dovuto andarsene. Era una questione personale tra loro e non ha influito in alcun modo sulla rosa.

Nel 1979, ormai senza Cruijff, lei ha vinto la Coppa delle Coppe come capitano in una finale "eroica" contro il Fortuna Düsseldorf: 4-3 il risultato, con un suo gol. Quel Barça (allenato da Joaquim Rifé) aveva altri giocatori: Carrasco, Krankl, Migueli e (ancora, ndr) Neeskens. La Coppa dei Campioni ci è sempre sfuggita. Quella del '75, per esempio: eliminati dal Leeds in semifinale con un complessivo 3-2. La vinse il Bayern.

Per vincere la Coppa dei Campioni ci è mancata un po' di fortuna. A dire il vero, abbiamo sbagliato poco. La Coppa delle Coppe, invece, è stata l'opposto. La fortuna ci ha arriso. A volte sono i dettagli a decidere tutto. Non voglio concludere senza ricordare la nostra rivoluzione, il nostra successo: velocità, marcature ferree, equilibrio, forza, gioco negli spazi... Ce l'hanno insegnato Michels e Cruijff. E continua ancora oggi.

Johan perché se ne andò? Quell'anno, tra l'altro, José Luis Núñez era diventato presidente. Cruijff sarebbe tornato nel 1988, come allenatore.

Non lo so. Forse per qualche divergenza con il club. Si sono arrabbiati. Aveva una forte personalità, come ho già detto. Quando voleva qualcosa, andava fino in fondo.

A Eindhoven nella Coppa UEFA del 1978.
Foto di Bert Verhoeff.

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