«ME PARABA COMO LO HACÍA JOHAN. LO TENÍA EN EL SUBCONSCIENTE. SE LO HABÍA VISTO DE NIÑO»
Emilio Butragueño en el Mundial de 1986 frente Danimarca.
Por Julio Ocampo
Fotografia José Antonio Miguélez
Revista Líbero
Número 56
Primavera '26
Primavera '26
Aunque la entrevista es para hablar de Cruyff, es necesario precisar la magnitud de Emilio Butragueño (Madrid, 1963). Fue un futbolista soberbio sostenido por un físico menudo, enjuto, enmarcado a su vez por unos rizos rubios y una cara de niño que delataba su travesura con el balón y su afinidad a ocupar los espacios, dejando a su vez invisibles los puntos de referencia. Así desconcertaba a los rivales, los descuartizaba antes de volver a desaparecer del área. Efectivamente, era indetectable. Capaz de caminar por el agua. De soltar briznas de pan para después recogerlas.
El Buitre - icono de una Quinta inmortal - no corría, sino que levitaba. Su fulcro era el punto fijo desde el cual se soltaba toda su articulación futbolística. Porque sí, no fue solo un goleador. Más bien eso fue la consecuencia de un amplio catálogo: habilidoso, excelente manejo de ambas piernas, gran remate de cabeza, visión de juego, supina resolución en espacios cortos y excelentes desmarques. No es casual, ni un antojo, que fuera el sueño prohibido de Johan para su Barça.
Quien fuera uno de los mejores nueve de la historia madridista (también lució el siete y el totémico catorce), concede 15 minutos de entrevista por teléfono a Libero. Se encuentra en su oficina, donde ejerce de director de Relaciones Institucionales del Real Madrid. Su tono es educado, tranquilo y sereno. Sabe que no todos los amores son posibles, y quizás es mejor así. Imaginando lo que pudo ser y no fue, lo que fue y pudo no haber sido.
Johan Cruyff se marchó prematuramente. Siempre le estimó como futbolista. Fue algo mutuo, en realidad ¿Qué perdió el fútbol, y la vida, sin él? ¿Qué legado deja?
Una pena lo de su fallecimiento hace diez años. Fue una figura central en el mundo del fútbol. Su contribución, extraordinaria. Tanto, que ha sido figura capital para que el fútbol sea lo que es precisamente hoy. Sí, el principal deporte del planeta, el que más seguidores tiene. Johan, en su momento, fue decisivo para que eso sucediera. Hablamos del mejor futbolista del mundo en su época. También porque lideró un cambio en la manera de entender el juego. Y es que hablamos de un delantero centro que venía a recibir. Era un constructor, con una personalidad extraordinaria. También una gran inteligencia para entender todo. Gracias a ese Ajax y la selección holandesa podemos decir que se abrió un nuevo capítulo. Uno importante, sí. Johan pertenece a la historia del balón, y todos los que amamos esto le tenemos que estar muy agradecidos. Eternamente.
No sé si es cierto, pero cuando usted jugaba sonó varias veces para el Barça. La prensa, entonces, se hizo eco de esto. ¿Cruyff le intentó fichar? ¿Es cierto que, cuando dejó el Madrid, le llamó antes de ir al Celaya en 1995? Imagino que, aunque usted no quisiera ir allí, de alguna manera le supuso un halago. Un reconocimiento a su maravilloso repertorio.
No puedo negar mi admiración por él. Recuerdo que la primera vez que le vi fue en una eliminatoria Ajax-Bayern Munich en cuartos de final, creo. Era la temporada 1972-73. En una época donde aún no se televisaban los partidos, curiosamente ese sí lo dieron. Ya venía de ganar la Copa de Europa en los dos cursos anteriores. Ojo, porque ese Bayern era enorme: Beckenbauer, Müller, Breitner, Uli Hoeness, Sepp Maier... Aquel día, los holandeses se impusieron por 4-0 en la ida. Me impresionó todo el equipo, pero especialmente Johan. Esa delantera con Johnny Rep en la derecha y Piet Keizer al otro lado... Él, como falso nueve. Total. Venía a recibir el balón convirtiéndose en el constructor del equipo. Un pivote arriba. Eso me impresionó. Desde entonces comencé a seguirle.
Tras eliminar al Real Madrid en semifinales, ese Ajax terminaría logrando su tercera Orejona consecutiva. 1-0 frente a la Juventus en la final. Al año siguiente llegó el Mundial. Holanda fue, de alguna manera, la vencedora moral, aunque la Copa se quedó en Alemania.
Holanda, pese a no ganar, fue la mejor. Su manera de entender el juego cambió todo el mundo del fútbol. Había ciertos aspectos de su filosofía que, sencillamente, admiraba. Me fijaba en Johan, sí. Era un jugador que sorprendía, y al final eso es lo que quieren los aficionados cuando van al estadio o encienden la televisión. El disfrute y la sorpresa... Eso da felicidad a la gente. Cruyff provocaba todo eso. Un ser diferencial en este sentido.
«Lideró un cambio en la manera de entender el juego.
Y es que hablamos de un delantero centro que venía
a recibir. Era un constructor, con una personalidad
extraordinaria. También una gran inteligencia para
entender todo. Gracias a ese Ajax y a la selección
holandesa podemos decir que se abrió un nuevo capítulo»
Hábleme de la rivalidad con él cuando se convirtió en entrenador del Barça. No me ha dicho aún si le quiso en sus filas. Si se presentó un oferta en firme.
Es cierto que conmigo siempre fue muy cariñoso. Sí, me repitió muchas veces todo lo que le habría gustado tenerme como jugador. El tema es que era imposible, porque yo he sido del Madrid toda mi vida. Eso no quita que para mí significara un halago escuchar de él que le gustaba mi manera de jugar y entender el juego. Teniendo en cuenta lo que significó en mi juventud, eso significaba un orgullo total y absoluto. Muy grato.
Antes del Johan entrenador del Barça vino el futbolista rebelde y genial que cambió el devenir blaugrana también. Usted era apenas un crío. ¿Recuerda algo de eso? Los duelos épicos con Goyo Benito, esa apertura de fronteras que significó la llegada de extranjeros a la Liga: Cruyff y Sotil; Netzer y Óscar Más; Keita y Jara; Luiz Pereira y Leivinha en el Atlético de Madrid... El fútbol rock and roll como fenómeno anticipador de los bravos años ochenta, ya con el cine de Almodóvar, la economía boyante, la Movida y vosotros.
Me preguntas por los años setenta. Mediados. Eran figuras de primer nivel que llegan a partir de 1973-74, primera temporada de Johan. Él hizo un año fantástico, y ese Barça conquistó la Liga tras mucho tiempo. Hizo un fútbol brillante, muy ofensivo. Él y Sotil arriba, una pareja soberbia. Su aparición, junto a la de otras estrellas que citas, hizo que nuestro fútbol mejorara. La Liga subió de nivel, y se hizo mucho más atractiva. Con mucho más prestigio. Eso ayudó también muchísimo a las nuevas generaciones venideras.
La suya, por ejemplo. Recuerdo que, aunque el estilo de Johan como técnico culé era inflexible, a veces lo modificaba cuando acudía al Santiago Bernabéu. Usted recibía marcajes especiales. Guardiola bajaba su posición para encimarle. ¿Cómo preparaba el Madrid esos choques catedralicios? Tuvo varios entrenadores: Beenhakker, Di Stefano, Molowny, Floro, Antic, Toshack o Valdano, con el que ya jugó menos.
Un Madrid-Barcelona, cuando al inicio de temporada sale ya en el calendario... Lógicamente, se le da mucha importancia. El periodismo, la afición, nosotros, ellos... Todos. Es un partido de máximo nivel, y uno lo afronta con motivación, esperanza. Eran partidos igualados tanto en Madrid como en el Camp Nou. Ellos tenían un bloque extraordinario. Cruyff lideró una transformación, y fue difícil porque, repito, ellos contaban con buenos jugadores. Nosotros también. Creo que se vieron partidos atractivos entre dos conjuntos que querían atacar, dominar el juego... Mucha tensión, sí, pero emocionante. No puedo negar que, también, el hecho de que él fuera el entrenador suponía un aliciente más. Repito que siempre fue uno de mis jugadores favoritos, y después tenerle como rival significaba un añadido. Quería ganar para ayudar a mi equipo, pero saber que él estaba al otro lado, sentado en el banquillo, sinceramente no me dejaba indiferente.
Usted tenía cosas de Cruyff. En la hemeroteca están su gol al Cádiz, esos cambios de ritmo y una capacidad exclusiva para percutir escondiendo el balón. Recuerdo, de su sobresaliente repertorio contra Dinamarca en 1986 (cuatro goles), el penalti que le hacen. Esa jugada era cruyffista. Era magia con el cuero, que aparecía y desaparecía.
Una de las principales características que tenía era el cambio de ritmo. Yo, como delantero que era, trabajaba mucho en que los defensas no descubrieran lo que iba a hacer. Johan se paraba, y de repente arrancaba improvisamente. En tres o cuatro metros te sacaba ya una ventaja que terminaba siendo decisiva. Sobre todo, cuando estaba cerca del área. Me fijaba en él cuando era pequeño. En mi caso, salvando las distancias, si me encontraba cerca del área trataba de llevar a cabo un cierto repertorio. Nunca fui muy potente en larga distancia, luego trataba de explotar lo que consideraba eran mis virtudes. Creo que tuve un buen cambio de ritmo en espacios cortos, y eso me daba superioridad. Me paraba, como hacía él, para después sorprender al defensa con esa salida rápida. Lo tenía en el subconsciente, porque se lo había visto a Johan cuando era niño. Sobre el penalti que mencionas... Es verdad, esa acción ya se la había visto a Cruyff. Me viene una a la cabeza del Mundial'74. Creo que fue contra Argentina. Hizo una jugada similar, pero repito que siempre salvando las distancias porque Johan Cruyff estuvo muy, pero que muy por encima de mí.
Me cuenta alguna anécdota con él ya estando los dos retirados. Imagino que coincidieron en alguna ocasión.
Sí, muchas veces. Nos encontrábamos bien. Hablábamos siempre que podíamos. De fútbol, sí. Vamos a ver, quiero subrayar que se trata de una de las figuras mundiales de siempre. Todo un referente para mí. Un tipo muy cariñoso, ameno. Escucharle hablar de este deporte, sus conceptos... Siempre quería atacar, quería mandar... Conmigo se comportó de manera ejemplar. Ese afecto era mutuo, aunque en mi caso también admiración. Sentí mucho cuando nos dejó tan pronto, porque fue y es un gran embajador de fútbol. Le estoy agradecido.
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Emilio Butragueño ai Mondiali
del 1986 contro la Danimarca.
«GIOCAVO COME FACEVA JOHAN.
LO AVEVO NEL MIO SUBCONSCIO.
L'AVEVO VISTO DA BAMBINO»
Emilio Butragueño è uno degli illustri ammiratori di Cruyff. Ha indossato il numero 14 e il 9 in Nazionale in omaggio al giocatore che più ha ispirato il suo peculiare stile di gioco.
di Julio Ocampo
Fotografia José Antonio Miguélez
Rivista Líbero
Numero 56
Primavera '26
Sebbene l'intervista sia dedicata a Cruijff, è necessario precisare la grandezza di Emilio Butragueño (Madrid, 1963). Era un calciatore superbo sostenuto da un fisico minuto, asciutto, incorniciato a sua volta da riccioli biondi e da un viso da bambino che ne tradiva la malizia con il pallone e l'attitudine a occupare gli spazi, rendendo invisibili i punti di riferimento. Così sconcertava gli avversari, li smembrava prima di scomparire nuovamente dall'area. In effetti, era introvabile. Come capace di camminare sull'acqua. Di lanciare briciole di pane per poi raccoglierle.
El Buitre - icona dell'immortale Quinta - non correva, ma levitava. Il suo fulcro era il punto fisso da cui si sprigionava tutta la sua articolazione calcistica. Perché sì, non era solo un goleador. Piuttosto, quella era la conseguenza di un (più) ampio repertorio: abile, eccellente controllo con entrambi i piedi, gran colpo di testa, visione di gioco, superba capacità decisionale negli spazi stretti ed eccellenti smarcature. Non è un caso, né un capriccio, che fosse il sogno proibito di Johan per il suo Barça.
Colui che è stato uno dei migliori numeri nove della storia del Real Madrid (ha indossato anche il numero sette e l’iconico quattordici), concede a Libero un’intervista telefonica di 15 minuti. Si trova nel suo ufficio, dove ricopre il ruolo di direttore delle Relazioni istituzionali del Real Madrid. Il suo tono è educato, tranquillo e sereno. Sa che non tutti gli amori sono possibili, e forse è meglio così. Immaginando ciò che avrebbe potuto essere e non è stato, ciò che è stato e avrebbe potuto non essere.
Johan Cruijff se n’è andato prematuramente. L’ha sempre stimato come calciatore. Era una cosa reciproca, in realtà. Che cosa hanno perso il calcio e la vita senza di lui? Quale eredità lascia?
È un peccato sia scomparso (ormai) dieci anni fa. È stato una figura centrale nel calcio. Il suo contributo, straordinario. Una figura fondamentale affinché il calcio fosse proprio quello che è oggi. Sì, lo sport principale del pianeta, quello più seguito. Johan, a suo tempo, è stato decisivo affinché ciò accadesse. Parliamo del miglior calciatore del mondo ai suoi tempi. Anche perché ha guidato un cambiamento nel modo di intendere il gioco. Stiamo parlando di un centravanti che veniva a ricevere (il pallone). Era un regista, con una personalità straordinaria. E anche una grande intelligenza per capire tutto. Grazie a quell'Ajax e alla nazionale neerlandese possiamo dire che si è aperto un nuovo capitolo. Uno importante, sì. Johan fa parte della storia del calcio, e tutti noi che amiamo questo sport dobbiamo essergli molto grati. Per sempre.
Non so se sia vero, ma quando lei giocava si parlò più volte di un suo possibile trasferimento al Barça. La stampa, all’epoca, ne diede ampio risalto. Cruijff cercò di ingaggiarla? È vero che, quando lei lasciò il Real Madrid, la chiamò prima che lei si trasferisse al Celaya nel 1995? Immagino che, anche se lei (al Barça) non volesse andarci, in qualche modo fosse per lei un complimento. Un riconoscimento al suo meraviglioso repertorio.
Non posso negare la mia ammirazione per lui. Ricordo che la prima volta che l'ho visto è stato in una partita di andata e ritorno tra Ajax e Bayern Monaco nei quarti di finale, credo. Era la stagione 1972-73. In un'epoca in cui le partite non venivano ancora trasmesse in televisione, curiosamente quella sì la trasmisero. Aveva già vinto la Coppa dei Campioni nelle due stagioni precedenti. Attenzione, perché quel Bayern era formidabile: Beckenbauer, Müller, Breitner, Uli Hoeness, Sepp Maier... Quel giorno, i neerlandesi si imposero per 4-0 nella partita di andata. Mi colpì tutta la squadra, ma soprattutto Johan. Quell'attacco con Johnny Rep sulla destra e Piet Keizer dall'altra parte... Lui come falso nueve, insomma. Veniva a ricevere il pallone, diventando così il regista della squadra. Un pivot là davanti. Questo mi colpì. Da allora iniziai a seguirlo.
Dopo aver eliminato il Real Madrid in semifinale, quell’Ajax avrebbe conquistato la sua terza Champions League consecutiva, battendo in finale la Juventus per 1-0. L’anno successivo ci fu il Mondiale. L’Olanda fu, in un certo senso, la vincitrice morale, anche se il trofeo rimase in Germania (Ovest).
L’Olanda, pur non vincendo, fu la migliore. Il suo modo di intendere il gioco cambiò il calcio. C'erano alcuni aspetti della sua filosofia che, semplicemente, ammiravo. Guardavo Johan, sì. Era un giocatore che sorprendeva, e alla fine è proprio quello che vogliono i tifosi quando vanno allo stadio o accendono la televisione. Il divertimento e la sorpresa... Questo rende felici le persone. Cruyff provocava tutto questo. Un personaggio fuori del comune, in questo senso.
«Ha guidato un cambiamento nel modo di intendere il gioco.
E stiamo parlando di un centravanti che veniva
a ricevere. Era un regista, con una personalità
straordinaria. E anche una grande intelligenza per
capire tutto. Grazie a quell’Ajax e alla nazionale
neerlandese possiamo dire che si è aperto un nuovo capitolo»
Mi parli della rivalità con lui quando è diventato allenatore del Barça. Non mi ha ancora detto se l'avrebbe voluta nelle sue file. Se c'è stata un'offerta concreta.
È vero che con me è sempre stato molto affettuoso. Sì, mi ha ripetuto molte volte quanto gli sarebbe piaciuto avermi come giocatore. Il fatto è che era impossibile, perché sono stato del Real Madrid per tutta la vita. Ciò non toglie che per me fosse un complimento sentirgli dire che gli piaceva il mio modo di giocare e di interpretare il gioco. Considerando ciò che ha significato per me in gioventù, era motivo di orgoglio totale e assoluto. Molto gratificante.
Prima di diventare allenatore del Barça, Johan era il calciatore ribelle e geniale che ha cambiato anche il destino dei blaugrana. Lei era solo un ragazzino. Ricorda qualcosa di quel periodo? Gli epici duelli con Goyo Benito, quell’apertura di frontiere che ha significato l’arrivo di stranieri nella Liga: Cruyff e Sotil; Netzer e Óscar Más; Keita e Jara; Luiz Pereira e Leivinha nell’Atlético de Madrid... Il calcio rock and roll come fenomeno anticipatore dei coraggiosi anni Ottanta, già con il cinema di (Pedro) Almodóvar, l'economia in forte espansione, la Movida e voi.
Mi chiede degli anni Settanta. A metà. Erano figure di prim'ordine che arrivarono a partire dal 1973-74, prima stagione (spagnola) di Johan. Lui fece un anno fantastico, e quel Barça conquistò la Liga dopo tanto tempo (14 anni, ndr). Giocava un calcio brillante, molto offensivo. Sotil e lui in attacco, una coppia superba. La sua comparsa, insieme con quella delle altre stelle citate, fece migliorare il nostro calcio. La Liga salì di livello e divenne molto più attraente. Con molto più prestigio. Questo aiutò moltissimo anche le nuove generazioni a venire.
La sua, per esempio. Ricordo che, sebbene lo stile di Johan come allenatore del Barça fosse inflessibile, a volte lo modificava quando si recava al Santiago Bernabéu. Lei era oggetto di marcature speciali. Guardiola abbassava la propria posizione per marcarla stretto. Come preparava il Real Madrid quelle partite epiche? Ha avuto diversi allenatori: Beenhakker, Di Stefano, Molowny, Floro, Antic, Toshack o Valdano, con cui ha giocato meno.
Un Real Madrid-Barcellona, quando all'inizio della stagione è già in calendario... Logicamente, gli viene data molta importanza. Il giornalismo, i tifosi, noi, loro... Tutti. È una partita di altissimo livello, e la si affronta con motivazione, speranza. Erano partite equilibrate sia a Madrid sia al Camp Nou. Loro avevano una squadra straordinaria. Cruijff ha guidato una trasformazione, ed è stato difficile perché, ripeto, loro avevano ottimi giocatori. Anche noi. Credo si siano viste partite avvincenti tra due squadre che volevano attaccare, dominare il gioco... Molta tensione, sì, ma emozionante. Non posso negare che, inoltre, il fatto che lui fosse l'allenatore rappresentasse un ulteriore stimolo. Ripeto, è sempre stato uno dei miei giocatori preferiti, e poi averlo come avversario significava qualcosa in più. Volevo vincere per aiutare la mia squadra, ma sapere che dall'altra parte c'era lui, seduto in panchina, sinceramente non mi lasciava indifferente.
Lei aveva qualcosa di Cruijff. Nell'archivio video ci sono il suo gol contro il Cadice, quei cambi di ritmo e una capacità unica di penetrare nella difesa nascondendo la palla. Ricordo, del suo straordinario repertorio contro la Danimarca nel 1986 (quattro gol), il rigore che le fu fischiato. Quell'azione era in perfetto stile-Cruijff. Era magia con il pallone, che appariva e scompariva.
Una delle sue caratteristiche principali era il cambio di ritmo. Io, da attaccante qual ero, lavoravo molto affinché i difensori non capissero cosa stavo per fare. Johan si fermava e all’improvviso partiva di scatto. In tre o quattro metri ti prendeva già un vantaggio che finiva per essere decisivo. Soprattutto quando era vicino all’area. Lo osservavo quando ero piccolo. Nel mio caso, con le dovute differenze, se mi trovavo vicino all'area cercavo di mettere in atto un certo repertorio. Non sono mai stato molto potente sulla lunga distanza, quindi cercavo di sfruttare quelli che consideravo i miei punti di forza. Credo di aver avuto un buon cambio di ritmo negli spazi ristretti, e questo mi dava un vantaggio. Mi fermavo, come faceva lui, per poi sorprendere il difensore con quella partenza veloce. Ce l'avevo nel subconscio, perché l'avevo visto fare a Johan quando ero bambino. Riguardo al rigore di cui parli... È vero, quell'azione l'avevo già vista fare a Cruijff. Me ne viene in mente una dei Mondiali del '74. Credo fosse contro l'Argentina. Fece un'azione simile, ma ripeto che, sempre con le dovute differenze, perché Johan Cruijff era molto, ma molto al di sopra di me.
Mi racconti qualche aneddoto su di lui? Immagino vi siate incontrati in qualche occasione.
Sì, molte volte. Andavamo d’accordo. Parlavamo ogni volta che potevamo. Di calcio, sì. Vediamo, ci tengo a sottolineare che si tratta di una delle figure di spicco del calcio mondiale di sempre. Un vero punto di riferimento, per me. Un tipo molto affettuoso, simpatico. Ascoltarlo parlare di questo sport, delle sue idee... Voleva sempre attaccare, voleva comandare... Con me si è comportato in modo esemplare. Quell'affetto era reciproco, anche se nel mio caso c'era anche ammirazione. Mi è dispiaciuto molto che ci abbi lasciati così presto, perché era e sempre resterà un grande ambasciatore del calcio. Gli sono grato.

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