«EL MOTOR DE LA VIDA INTELECTUAL Y BIOGRÁFICA DE CRUYFF ES LA REBELDÍA. Y LA AUDACIA»


Pàmies responde apasionado sobre 
Johan Cruyff durante la entrevista.

El escritor Sergi Pàmies es un 'cruyffólogo' de referencia. Le admiró de niño en París, se adaptó a Barcelona con la llegada del holandés y más tarde formó parte del consejo de honor que organizó su homenaje en el Camp Nou.

Por Diego Barcala 
Fotografía Ignasi Abad

Avanza puntual por el distrito 22@ de Barcelona con ropa deportiva y mirada curiosa. Como excelente columnista que es Sergi Pàmies (París, 1960) no pierde jamás la mirada periférica de todo lo que le rodea. La vida es el mejor material para sus columnas y cuentos que le han permitido tejer una red de lectores que son más bien aficionados a sus personales giros literarios. La cita en las oficinas de JUNGLE en Barcelona resulta sencilla de concretar vía correo electrónico a pesar de varios cambios horarios motivados por el caos ferroviario del inicio de año. Sin embargo, el gancho para la charla es irrechazable para Pàmies. Siempre hay hueco para hablar del ídolo de la infancia, Johan Cruyff. El guion está prácticamente escrito desde hace una década, cuando antes de la muerte del holandés fue publicado 'Confesiones de un culé defectuoso' (Destino), el libro en el que vuelca todo su pensamiento barcelonista. El capítulo dedicado a Cruyff es asombroso por la precisión con à que se describe esta especie de filosofía de vida que desde la Cataluña se denomina Cruyffismo.

¿Qué es el cruyffismo?

En principio, sería la más moderna filosofía de vida con la que yo he tropezado. Por razones familiares he convivido con el comunismo, con el no catolicismo, con el anarquismo, con el liberalismo... Ninguna me ha convencido hasta que di con el cruyffismo que resuelve casi todas las cosas y además tiene una cosa muy buena, es inofensiva. No va contra nadie y la puedes aplicar muy a la carta, que es una de las cosas que hace a Cruyff. lo necesite. Puedes no O sea, Cruyff es cruyffista siempre que ser cruyffista siendo cruyffista. O sea, la mejor manera de ser cruyffista es que de vez en cuando tienes un interruptor. Ahora ya no me conviene, y apagas. En el fútbol se trata de una apues- ta insobornable por el espectáculo, la alegría y el placer. Es el triángulo del que hablaba Johan. Si los jugadores disfrutan, el público disfruta y si el público disfruta, vamos al campo. Y si vamos al campo, ganamos más dinero. Ese es el triángulo. Y si pierdes, te duele menos porque quiere decir que el otro ha jugado mejor o que tú no has jugado lo suficientemente bien, lo cual es una forma también de control de calidad. Pero en principio, si tú haces todo lo que tienes que hacer, sueles ganar. Por ejemplo él es un gran defensor de la final de Múnich, él decía, bueno, nosotros perdimos pero somos mucho más conocidos por nuestra derrota que los alemanes por su victoria.

¿No te parece que esa filosofia de victorias morales encaja como anillo al dedo con Cataluña?

Él no era muy de victorias morales. Era de apuestas. Por ejemplo, en el origen del fichaje por el Barça hay un rechazo al Ajax por su una confabulación con el Madrid. Reacción, rebeldía. O sea, el motor de la vida intelectual y biográfica de Cruyff es la rebeldía. La rebeldía sumada con la audacia. Ese cóctel es el que hace funcionar todo. Viene por el cabreo que tenía con el Ajax que es lo mismo que hizo después con el Feyenoord. Entonces, él viene aquí con Danny y se enamoran de Barcelona. Ya está. No hace falta decir nada más. Siempre que tú optas por rebelarte y ser audaz, las cosas te saldrán bien.

¿Tú lo aplicas?

Ojalá, yo soy muy pesimista y muy fatalista. De carácter soy el anticruyffista, siempre pienso que las cosas van a salir mal, él no. Cuando Djuckic está a punto de tirar el penalti, y todos los culés están ya con la cabeza enterrada en el suelo, sabiendo que van a perder, él dice, va a fallar. La genética culé manda pensar que lo va a meter. Y él dice, va a fallar. Y falla.

¿Y ese optimismo no se debe al espíritu ganador de los grandes?

Tenía ese espíritu, pero si perdía, no le daba vueltas. Enseguida cambiaba. Nunca se quedó sin cenar y durmió mal por una derrota. Nunca. Y no hizo nunca apología de la derrota como castigo, al contrario. Siempre había una razón. Podría estar cerca de la autoayuda, pero utiliza la derrota cuando pierde en Zaragoza el famoso día del 3-6. Él llega aquí y dice, vamos a ganar la liga. Esto es una señal. Cuando perdió 4-0 con el Milan, enseguida aprovechó para hacer un cambio que él consideraba necesario. Muy poco autocrítico. Él nunca se equivoca. Mi tesis es que Johan siempre tiene razón, incluso cuando no tiene razón. Es la máxima.

¿Dónde te pilló su muerte?

Creo que fue en semana santa y Jordi Basté hizo un programa en Rac1 en el que participamos unos cuantos en un obituario colectivo y Guardiola llamó de manera espontánea. Iba a hablar dos minutos y estuvo casi 20 en una intervención memorable.

¿Y emocionalmente? Porque Johan es importante en tu vida.

La mejor manera de ser cruyffista era llevarlo con gran entereza. Y también te diré que la relación que teníamos no era suficientemente estrecha como para que estuviera llorando 15 días. Yo tampoco soy muy mitómano. El único mito que me he permitido es Johan.


En el libro dices que te tienes que poner piedras en los bolsillos para no salir volando cuando conoces personalmente a Cruyff. Y escribiste un libro con él. ¿Cómo llevabas estar junto al mito en El Muntanyá?

Yo tengo un hijo que tenía un problema respiratorio y entonces gracias al libro encontramos el Muntanyà que le venía muy bien. Conocí este sitio donde vivía Johan, le dije a mi mujer, he estado en un sitio cojonudo, tiene piscina de agua caliente... Es una urbanización en el Montseny a tres cuartos de hora. El club de golf está un poco más lejos, pero hay un hotel. Cuando Johan vino aquí, el tío que montó toda esa urbanización era un genio, que se llamaba Leiro, y dijo, para que todo el mundo venga aquí voy a regalar una casa a Rexach y a Johan y efectivamente hubo efecto llamada, él no pagó la casa en otra otra obligación cruyffista. Es un sitio muy bucólico pero no es lujo, es familiar, clase media y coincidíamos con los niños y yo actuaba con absoluta normalidad, me decía, no pasa nada, es Cruyff, como si fuera Miles Davis o Picasso. Tenías que actuar con absoluta normalidad porque además él agradecía que lo hicieras.

<<El cruyffismo en fútbol se trata de una apuesta
insobornable por el espectáculo, la alegría y el
placer. Es el triángulo del que hablaba Johan. Si
los jugadores disfrutan, el público disfruta y si el
público disfruta, vamos al campo. Y si vamos al
campo, ganamos más dinero. Ese es el triángulo>>

Explicas que él era perfectamente consciente de ser Johan Cruyff. 

Por razones relacionadas con mis padres (Sergi Pàmies es hijo del histórico dirigente del Partido Comunista Gregorio López Raimundo y la escritora Teresa Pàmies) he tenido la oportunidad de ver alguno, no tanto como Cruyff, pero con un nivel de fama que obliga a que tengas que saberlo llevar. Y Johan lo llevaba muy bien. Era simpático, empático, recordaba los nombres. Cercano. Si no se acordaba de los nombres, que es lo más probable, tú no lo notabas.

Natural siempre.

Tenía una gran naturalidad. Esa sería la palabra que mejor lo define como famoso, como mito. Es esa misma naturalidad le veías en el campo, de yo estoy aquí disfrutando y ya está, eso es lo principal. Yo lo encontraba comprando el periódico y el pan en una pequeña tienda que hay ahí.

¿Eso de que era tacaño es un mito?

Bueno, lo cultivó. Un día me llamó, él no llamaba, me llamaría alguien, alguien me llamó para ver un partido de Supercopa. Me dijo vamos a cenar aquí en el golf, porque tenía montado el tinglado con los hermanos Font, que son los que llevaban al restaurante. Y entonces me dijo, vamos a cenar. Estaba con mi mujer y los niños, digo, hostia, me han invitado. Y mi mujer me dijo no te lo voy a discutir. Y me fui a cenar y a la hora de pagar, pensé, bueno, ahora yo tengo que hacer el gesto... Estaba Danny [la mujer de Johan], una pareja de amigos, éramos seis o siete. Voy a pagar y me dijo, no, sacó una tarjeta -porque el mito es que él nunca llevaba dinero ni tarjeta- y pagó. Pero me miró y ya no hizo falta decir nada más. Yo creo que también, probablemente sea cierto, que era un tipo que tenía en cuenta el dinero. Primero porque era de formación muy humilde. Y luego, porque nunca le dejaron pagar.

Los futbolistas siempre desconfían con el dinero.

En su caso la preocupación por el dinero está en el origen, es el primero que cobra por entrevistas.

¿Lo atribuyes a ese origen de tener la madre que era la limpiadora del estadio del Ajax?¿Él hablaba de eso?

No, no presumía, no iba de obrerete. Pero se notaba, tanto en educación como en la autoridad, como en los principios. Es decir, a los mayores se les respeta. El cruyffismo en una pizarra
son cuatro cosas.

¿Era arbitrario? ¿Por ejemplo al despedir a algún jugador? 

Hablo de fútbol ahora, ¿eh? Porque en la familia no lo sé. No tengo la información. No lo conocí tanto. En el fútbol, era una dictadura pero en la que se daban explicaciones, había un código. que se daban explicaciones, había un código.

¿Convencía?

O no. Txiki [Begiristain] siempre cuenta con mucha gracia que él era su jugador preferido y tal pero que no lo ponía en las finales. Y lo dice como diciendo... hostia, muy enamorado pero en las finales no me ponías nunca... se lo decía él mismo. Es decir, Johan no era democrático nunca pero ese era su encanto, como también Picasso. Me refiero a que es un genio. Es muy dificil que un genio diga, vamos a votar si esa intuición que tengo yo a ver si es la buena. Se hace lo que yo digo, como yo digo, y entonces saldrá bien. Si sale mal, yo ya daré la cara, que la daba siempre. Esa es otra.

Algunos dudan de Johan Cruyff como uno de los más grandes con Maradona, Pelé o Di Stéfano.

Niego a la mayor. Como jugador en la época del Ajax es lo más grande que se ha visto. Hay gente que o no se acuerda o Hay un libro precioso de David Winner sobre la conexión no lo vio. Pero yo nací con el Ajax y el Mundial de México. holandesa y la creatividad. Esa mezcla de chulería y rebeldía muy propia de la época, muy potenciado por los medios, por los años 60, pero por ejemplo George Best que para mí es el idiota, era un pobre hombre. Era un genio, pero era un idiota. único que se le podría comparar en calidad futbolística, era un Entonces, la diferencia de Cruyff con todos los demás es que él sigue siendo un genio en todo lo demás. Y por lo tanto, su genialidad va aflorando en muchas cosas, hasta la fundación, que era lo que más quería él en el mundo con los campos esos que se siguen abriendo.

Hablas del recuerdo infantil de Cruyff. ¿Cómo lo seguías? 

En casa no teníamos tele. Pero yo lo seguía a través de las finale la selección. En directo no lo vi hasta que debutó contra el Granada. Tenía de él una noción futbolística como la tenía de Pelé o de Rivelino, o de Jairzinho, que eran los mitos, o Sotil. Era como si fuera George Harrison, pero lo que yo veía no lo había visto nunca y además como yo jugaba fútbol y era muy forofo del fútbol y en París no había cultura de fútbol, no es Buenos Aires, es una mierda de sitio donde a la gente le gusta el rugby.

De hecho París sigue pasando un poco del fútbol. 

La verdad es que a nivel sentimental ha cambiado. Yo ya me he encontrado gente conun paladar más exquisito y con una vida sentimental relacionada con el fútbol más rica que la mía. Pero nosotros o éramos del Marsella o éramos del Saint-Étienne.

Puede que el París Saint-Germain sea la antítesis de lo que tú amas del fútbol.

Lo más despreciable, sí. Para mí es peor que el Madrid porque yo no puedo odiar al Madrid porque al Madrid lo quise como exiliado cuando vimos aquella final con el Chelsea. Pero al París Saint-Germain lo detesto desde el día de su fundación.

Volvamos a Johan. ¿Por qué no tiene tumba? Podría haber tenido una tumba en Les Corts como Kubala, Basora... 

No, eso no habría sido una opción porque no le gustaba compartir protagonismo. Supongo que lo dejó en manos de la familia. Danny [su mujer] es crucial en su vida. La mayoría de decisiones son "lo que diga Danny", para luego hacer lo que le diera la gana, pero siempre: "Lo que diga Danny".

¿Es verdad o mito el impacto de su llegada a la España gris, franquista, de 1973?

A ver, se ha mitificado mucho. Hay un documental que hizo un holandés que se titula 'En un momento dado' que es más bien mediocre pero hay dos o tres testimonios que te explican muy bien lo que representó. Por ejemplo, para un tío como el economista Sala i Martín, que era muy joven, la figura de Cruyff fue casi como una epifanía. Sería algo así como basado en hechos reales. Pero es real, el 0-5...

¿Pero fue solo un año?

Futbolísticamente es un año, porque luego es un desastre pero ese año no te lo puedes imaginar. Llega a un sitio en el que ya no crecía ninguna hierba y ninguna esperanza y él lo cambia todo. Lo cuenta muy bien Sala i Martín. De pronto, una nación oprimida, desencantada, traidora de sí misma... llega un tío que es de fuera, que tampoco hace proselitismo de esto, porque nunca lo hizo, que no aprende la lengua, llama a su hijo Jordi y todo el mundo se agarra a eso. Pero fijate ¿por qué le llama Jordi? Porque el tío que se encuentra en el registro le toca los cojones. Otra vez la rebeldía y la audacia. No voy a pasar por el tubo. Acabó siendo seleccionador de Cataluña, que no le hacía ninguna falta.

¿Qué hay de mitificación de él como entrenador?Me hace mucha gracia el chiste de Polonia en el que le imitan y dicen que no dijo "Salid y disfrutad" sino sal de frutas.

No está mal visto. Yo creo que hay mucho de eso. Su manera de expresarse, de simplificar mucho. Rexach cuenta alguna v echaba a cara o cruz poner un jugador para tocarle los cojones a la prensa. Eso es verdad. Tienes que imaginarte qué tipo de mente tenía. Cuando Charly le decía que eso no es serio, él te dice: Si tú has hecho un buen equipo no depende de un tío a ne ser que sea Romario pero en general no era en Romario al que echaban a cara o cruz. En ese cachondeo está el lado lúdico del cruyffismo esencial al que no se le da la suficiente importancia. Era un tío que se divertía.

Eso es de tío al que le ha ido bien, un triunfador.

Muy seguro, una autoestima brutal. Y luego, esa cosa de que si no sale bien, no pasa nada. Si Johan hubiera estado en la final Sevilla [contra el Steaua en 1986] hubiera encontrado un relato contra Rumanía, o contra la fatalidad. Cuando le salen mal los fichajes de Kodro y de Prosinecki, que es cuando hicimos el libro, le pregunto; oye, esto salió muy mal. Dice: coño, yo no podía prever la guerra. Me quedé fascinado porque le dije, pero ¿qué quieres decir? Están tristes, están todo el día al teléfono, hablando con sus hermanos muertos. Hostia, pero me pareció tan razonable. ¿Cómo quieres que este tío juegue bien el domingo? Está triste. Están bombardeando su país. Ese argumento lo dices hoy y no te toma en serio nadie.

Esto también podría ser calificado de victimismo.

Al revés. El victimismo era lo nuestro. Nosotros éramos un pueblo victimista. Siempre la culpa era del Madrid, de la lluvia del árbitro. Él nunca. Si nosotros jugamos mejor que ellos, ya no es un problema. Problema resuelto. El árbitro puede serlo. Un día lo fue y lo expulsaron como entrenador, lo expulsaron como jugador. No era un tío muy... tenía un carácter muy bestia.

Guardiola no gestiona tan bien la derrota, igual es el único punto donde el alumno no ha superado al maestro. 

Pero lo ha mejorado en tantas cosas. Tuve un amigo, [Agusti] Fancelli, se murió hace unos años, que era un periodista de El País y hablábamos de esto muchas veces. Él era un gran experto en música clásica y siempre ponía ejemplos de Barenboim y Von Karajan. Entonces decía: Guardiola es Barenboim, Johan es Karajan. Y claro, yo no tengo la información, no lo sé pero se refería a que Von Karajan era muy autoritario, imponía, y en cambio Barenboim tenía una inquietud global, transversal por la música e incluso tenía una generosidad didáctica y en esa comparación no me he atrevido nunca a entrar porque es un universo que desconozco. Pero yo creo que está bien visto. Lo que ha hecho Pep es enriquecer, o sea, ordenar.

<<De carácter soy el anticruyffista, porque siempre 
pienso que las cosas van a salir mal, él no. Piensa 
que él, en el último minuto, cuando Djuckic está a 
punto de tirar el penalti, cuando todos los culés a su 
alrededor están ya con la cabeza enterrándose en el 
suelo, sabiendo que van a perder, él dice, va a fallar»

Poner un método.

Ordenar una filosofía caótica y arbitraria basada en la genia- lidad de una persona. Y ya está. Y él dijo, bueno, esto hay que ordenarlo, que es un poco lo que pretende Ferran Adrià. Él es muy cruyffisa, es otro de los teóricos. Cuando le oyes hablar de Johan te das cuenta de que el 70% de lo que ha hecho Ferran en su vida ha sido imitar a Johan y a Pep.

¿Cuánto tiempo has perdido discutiendo con anticruyffistas? 

Son una cosa muy culé y además te diré que en la intimidad les daría la razón. Es eso de que no hay para tanto. Hablamos de la época de jugador, sobre todo. Dicen que estuvo seis años tirando fuera de banda, escondiéndose... Vale, vamos a dejar si lo este tema. Porque además es probable que un ordenador, ganas la discusión. Pero lo encuentro mezquino. Es como si me dijeras que hay dos discos muy malos de Miles Davis, que los hay. O que hay una época de Picasso en la cual los cuadros eran no sé qué. Sí. Vale. Vamos a coger toda la obra, ¿no? Y luego siempre hay una mezquindad muy nuñista. Eso de nosotros hicimos una "gestión" cuando Tenerife, O Jordi, Jordi, como tenía que jugar Jordi, el yerno, Angoy. Que son cosas que fríamente... Pero no puedes pensar fríamente.

No recuerdo a Johan explicando por qué ponía a su hijo. 

Nunca. Y además a lo mejor no le hizo ningún favor. Y te digo una cosa, Jordi era buenísimo. Lo que pasa es que como estaba por encima de todo incluso creyó que podía estar encima de eso. No descarto otra vez el "qué dice Danny". Me imagino en su casa diciendo ¿Cómo es que no pones a Jordi?

Esto de "qué dice Danny", de lo que hablaba del 78, es porque había una teoría por ahí de que Danny tenía entendido que descubrió que las concentraciones con Holanda eran demasiado erótico-festivas.

Sí, me lo creo más. O sea, hay dos teorías, la de los golfos de la selección y la de las consecuencias del secuestro.

Y que no fue en protesta por la dictadura. 

No, no es verdad. Eso lo añadió él a su repertorio. Alguien se lo debió decir, algún periodista holandés lo debió considerar como un gesto. No descarto que él creía que debía no ír, no lo descarto, pero en el inicio eso nunca estuvo. Yo me quedo más con la del trauma que representó del secuestro.

¿Intelectualmente o políticamente era un tipo que mantenía una conversación de actualidad? ¿Habría comentado el Procés? 

Recuerdo una entrevista con Bassas, con Antoni Bassas en Catalunya Radio, en la que discuten bastante sobre por qué no habla catalán. Y ahí Johan hace dos driblings de, bueno, si yo sé inglés y español, para qué... Se mete en un jardín, él mismo se da cuenta, hace eso que vuelve para atrás pero yo creo que ha perdido la pelota. Había momentos en que tú veías que que el cruyffismo no servía para problemas muy pedestres y terrenales con los cuales era mejor no situarse. Una vez había estado con Camacho en Murcia inaugurando unos campos de golf y volvió fascinado por el aprovechamiento del agua. Volvió fascinado con el agua. Durante una de esas comidas, la mitad de la comida que teníamos para hacer el libro, él estaba con el agua. Convirtió la información que adquirió en ese viaje al cruyffismo. O sea, lo más fascinante era cuando él cogía algo, el problema de Palestina-Israel, dejadme solo, solución Johan. Y cuando la escuchabas, había unos segundos en que porque... Y entonces decías, pues no está mal visto. Si no fuera porque... que hizo con el fútbol. empezabas con la realidad. Qué es lo El aprovechaba siempre esa duda del rival, de los adversarios, de los propios directivos. Y en ese momento de duda, se metía. Eso es cruyffismo puro. Pero no me pareció nunca un tio para pedirle opinión sobre cualquier cosa. Es más, a veces opinaba sobre cosas y patinaba.

Como toda la gente tan con ese carisma, era un gran gran actor.

Sí, pero pero no de máscara, ¿Eh? O sea, siempre lo llevaba  encima. A eso me refiero con la naturalidad. Y luego hay una parte muy poco conocida que solo la conoce diría que a Patsy, que es el tema de los números. Es muy importante este tema Diego, muy importante. Tenía una obsesión casi, casi 'Rainman'. No descarto algún superpoder de estos que ahora llamaríamos tocs o lo que sea. Johan, la mayoría de decisiones irracionales, las tomaba siguiendo una lógica numérica. El número 14... Eso sí que lo vi. Una situación x, en la que estaban tres o cuatro personas hablando y de repente decía: claro, el siete. O sea, la solución, a lo mejor a Palestina: bueno, es que es el dos, el dos, siempre el dos, empezaba con el dos y además, hablaba con conocimiento, no era una obsesión frívola. Es fascinante. Yo no he acabado de entrar, pero si tuviera más energía, más tiempo, hubiera seguido investigando este tema de Johan y los números. Por ejemplo, si hubiera estado vivo, es un tema que si hubiera tenido la oportunidad, estoy seguro de que estaría encantado de quedar a comer y hablar solo de números.

Me parece fascinante esa reunión inicial de vamos a hacer un libro y que él llegue con un juego de mesa.

Fui con Oriol Castanys y vino a vendernos él una moto. Cuando Jaume Roures le dice vamos a hacer un libro la primera reacción suya es bueno, yo no tengo tiempo pero... como cada día. Con lo cual, nos miramos, ¿algún problema? cinco comidas. Tres en el Muntanyà, dos en Barcelona. A la primera voy con el editor, Oriol Castanys, y nos trae un juego editado en holandés que se llamaba Johan Cruyff y quería venderlo en España e Hispanoamérica. Lo saca y empieza a explicarnos cómo funciona el juego en 20 minutos, 25 minutos... consternación de Castanys. No entendemos nada. Y ahí, otra vez lo de los números, un lío numérico brutal, de una densidad que ríete tú de algunos en- sayos de esto. Entonces nos miramos y le decimos, Johan, esto no... El desprecio con el que cierra la caja... como diciendo, ¿para qué pierdo yo el tiempo con gentuza como vosotros? O sea, la mirada...todo. Y claro, era el primer día para hacer el libro. Pensamos, estamos muertos. Este libro no saldrá nunca. Y bueno, efectivamente comía cada día y salió.

¿Empezasteis cronológicamente? ¿Tu familia, tu madre? 

El libro tenía que ser sobre fútbol. Estaba pensado como una cosa didáctica para la fundación, no era la biografia. Yo tenia la tranquilidad de que no leería ni una línea, porque decían, ahora hay que pasárselo a Johan... y Johan no ha leído nada en su vida, ni un sobre, ni su partida de nacimiento. Johan no ha leido nunca y esa es su grandeza, probablemente Picasso tampoco Comíamos y yo le iba preguntando cosas sabiendo que podia hacer luego lo que me diera la gana porque lo iba a revisar Jaume Roures. Había un texto introductorio, que eso sí que lo aceptó, probablemente se lo leyó alguien y lo dio por bueno.

Defendia con vehemencia un fútbol con cuatro porterías. 

Hubo un momento en el cual era muy influyente en la UEFA. Platini y él intentaron cambiar lo del penalti y hacerlo como en hockey desde el centro del campo. Lo intentaron en serio y estuvieron a punto porque llegó un momento en que Platini, el y Beckenbauer eran tres, eran los reyes magos y entonces inten- taron convencer, no sé si a Blatter o Avelange. No era partidario de grandes cambios, siempre me ha fascinado qué pensaría del VAR. Yo creo que estaría en contra de algunas cosas al menos.

Cuanto más te escucho describir a Johan, más incomprensible me resulta que hiciese algo fructífero con Núñez. 

No, porque Núñez era muy... Era una autoridad, ¿cómo te diria? Pusilánime. Y, en el fondo, otra de esas cosas que no se le puede decir a un cruyffista ni a un nuñista, es que al principio fue una buena pareja. Se complementaban. Ocupaban toda la galaxia. Todo lo que no tenía Cruyff, que eran muchas cosas, orden, racionalidad, prudencia, todo eso lo tenía Núñez. Y todo lo que no tenía Núñez, creatividad, inteligencia... Carisma, lo tenía Johan. Durante un tiempo funcionó. Y lo hizo porque no dejó de ser una operación de blanqueo para salvarse los dos porque hay un tema de Hacienda de por medio. Es decir, esa cosa de la santificación de Johan, yo siempre he estado en contra. Por eso también soy un poco un cruyffista defectuoso.

<<Johan no era democrático nunca pero ese era su 
encanto, como también Picasso. Me refiero a que es un 
genio. Es muy difícil que un genio diga, vamos a votar si 
esa intuición que tengo yo a ver si es la buena. Se hace lo 
que yo digo, como yo digo, y entonces saldrá bien. Si sale
mal, yo ya daré la cara, que la daba siempre»

Eso te va de base biológica por desconfiar siempre de los dogmas. 

Y sobre todo de ceñirme a la verdad, a una cierta verdad, incluso sabiendo que en el caso de Johan, él lo tiene todo pagado. Es la persona con quien más tolero la incongruencia, la incoherencia y todo eso. Pero hay un momento en que las cosas se tienen que explicar de verdad. Y ese pacto con Núñez fue de conveniencia desesperado por ambas partes que los dos supieron aprovechar muy bien. Y luego, otra cosa que no se le puede decir a un cruyffista es que Núñez hizo algunas cosas bien hechas. Una de ellas fue fichar a Johan. Entonces, vamos a ser claros porque parece que entrara con una pistola obligando y a este señor lo fue a buscar Núñez y lo fichó.

Y lo mantuvo sin ganar.

Y lo mantuvo en momentos en que lo iban a echar. Es decir...

Bueno, y le fichó lo que pidió

Y acabó mal. Muy mal. Duró mucho tiempo mal. Eso tampoco es lógico. Pero ahí también interviene esa cobardía, ese que dirán, que no era solo de Núñez, era del palco y la directiva.

Vamos a la comisión del honor del homenaje a Cruyff que explica como pocas cosas qué es el Barça para Cataluña. Es decir, Ernest Lluch centrado y convencido de que la reconciliación del Barça con Cruyff es importante, tanto como hacer la sanidad pública.

Era un Senado, estaba Marta Ferrusola, eran las fuerzas vivas, de hecho era el antinuñismo que juntaba a mucha gente. Pero para mí es el acto en el que me he sentido más orgulloso de ser culé. Porque fue una cosa absolutamente única, irrepetible y casi perro. te diría enfermiza. Hubo una negociación casi a cara de perro.

¿La iniciativa parte del club?

No, parte de Roures. Y casi te diría que es una imposición. O hacéis el homenaje o esto acabará muy mal en los tribunales. Por un tema de contrato, por cómo despidieron a Johan.

Roures le hace de abogado.

Es el que se ocupa de decirle a Núñez que el despido no es legal y le van a empurar. Llegan a la conclusión de que el homenaje de algún modo curaría esta herida. Núñez acepta y Roures lo asume como un acto de reparación y es el acto más bonito que se ha hecho nunca y el Dream Team pierde contra Van Gaal 2-1. Es decir si tú le dices a unos guionistas, ¿qué hacemos? ¿Ganará el Dream Team no? Lo romántico, el final feliz. No, no, el Dream Team perdió, se repara a Laudrup. Para que veas la dimensión, es la primera vez que La Caixa vende entradas en los cajeros y crea un colapso brutal y el Camp Nou se llena de 98.000 personas que no son las habituales, porque no son socios, es un poco más popular. Pero de un barcelonismo, es mi caso porque yo no he sido nunca socio, pero tenía el carnet de ir con entrada, porque Roures y Johan Tenías suegro. que dijeron: con esto nos vamos a llevar una pasta.

La taquilla se la llevó él.

Claro. Entonces, toda la preparación tiene una dimensión casi grotesca, pero gracias a, digamos, el poder intimidador de esa sociedad civil, que eso aquí es un timo, pero bueno, da el pego. Y luego otra cosa, ¿qué hacía yo allí? Me acuerdo de una cosa que pasó. Cuando Johan dice tiene que que venir el Piojo López. Yo eso lo vi. A ver, Johan, ¿cómo te lo contamos? Este tío nos acaba de meter no sé cuántos goles con el Valencia. ¡Es el Diablo! Y él dice, coño, precisamente por eso este tío todo tiene que estar, es muy bueno. Ese momento en el el mundo hace como una mueca y él intenta reconducirlo. Y el momento Cantona cuando Patsy dice que tiene para subirse los cuellos. Lo hizo porque es otro cruyffista loco, de abuelos catalanes exiliados. Yo compré 12 entradas porque invité a todos mis sobrinos que nunca habían estado en el campo. No ha habido otro día en el cual yo haya dicho: todo está aquí. La estupidez, la grandeza, el origen, el club, la prudencia de Núñez de decir, es que si no lo hacemos iremos a los tribunales. Siempre. Johan.

La utilización política que siempre está ahí salpicando. 

Y cómo él al final da el último regate con el discurso. Porque te digo una cosa, cuando él coge el micro, si hubiera dicho vamos a quemar el estadio y a matar a Núñez, lo hacemos. Era ese ambiente. Hasta que él coge el micro, el ambiente es de revancha, de una gente que no son los culés habituales. De gente que está dispuesta a matar si hace falta. Y es cuando él nos desactiva, cuando nos nos acerca a la luz. Porque eso lo tenía también, una espiritualidad muy popular. Su manera de creer en dios, que creo que tiene que ver con los números también.

¿Cómo era tan espiritual si era tan racional? 

Hay dos o tres milagros en su vida que él atribuye a una espiritualidad superior. Por eso dice esa frase en su discurso de despedida: "Solo dios sabe". Es decir, estamos dios y yo, por este orden.

Es el discurso improvisado de un genio como el de Maradona. Yo me equivoqué y pagué pero la pelota no se mancha. 

Hay una imagen muy bonita cuando Johan le saluda en una grada, cuando Maradona lleva todas las etiquetas de drogadicto y golfo y él hace el gesto para decirle, yo te saludo. Johan te saluda. No es un acto inocente.Le redime.

¿Hay hueco para un nuevo ídolo?

Tienes que asumir tu cronología. Hay gente que lo quiere todo. Lo mío es aquella época. El mejor que he visto en la faz de la tierra es Messi, el que me gusta es Johan. E Iván de la Peña. No tiene ningún sentido, pero es así.

¿La Masia tan presente en el equipo actual es su creación? 

Cuando llega de entrenador ya estaba Laureano Ruiz. Diría que otra de las características de Cruyff, Picasso y Miles Davis es que fagocitan lo que ya existe. es parte de su talento. En el caso de Laureano Ruiz es muy descarado.

***

Pàmies parla con passione di
Johan Cruyff durante l'intervista.

«IL MOTORE DELLA VITA INTELLETTUALE 
E BIOGRAFICA DI CRUYFF È 
LA RIBELLIONE. E L'AUDACIA»

Lo scrittore Sergi Pàmies è un «cruyffologo» di riferimento. 
Lo ammirava da bambino a Parigi, si è ambientato a Barcellona con l'arrivo del neerlandese e in seguito ha fatto parte del comitato d'onore che ne ha organizzato l'omaggio al Camp Nou.

di Diego Barcala
Fotografia di Ignasi Abad

Si muove puntuale nel quartiere 22@ di Barcellona con abbigliamento sportivo e sguardo curioso. Da eccellente editorialista qual è, Sergi Pàmies (Parigi, 1960) non perde mai di vista ciò che lo circonda. La vita è il miglior materiale per le sue rubriche e i suoi racconti, che gli hanno permesso di tessere una rete di lettori affezionati ai suoi personali tocchi letterari. L'appuntamento negli uffici di JUNGLE a Barcellona è facile da fissare via e-mail, nonostante i vari cambiamenti di orario causati dal caos ferroviario di inizio anno. Tuttavia, l'argomento della chiacchierata è irresistibile per Pàmies. C'è sempre spazio per parlare del suo idolo d'infanzia, Johan Cruijff. Il copione è scritto in pratica da un decennio, da quando, prima della morte del neerlandese, è stato pubblicato “Confessioni di un tifoso imperfetto” (Destino), il libro in cui riversa tutto il suo pensiero barcelonista. Il capitolo dedicato a Cruijff è sorprendente per la precisione con cui descrive questa sorta di filosofia di vita che dalla Catalogna viene chiamata Cruijffismo.

Che cos'è il cruijffismo?

In linea di massima, direi che è la filosofia di vita più moderna che mi sia mai capitata. Per ragioni familiari ho avuto a che fare con il comunismo, con l’anticattolicesimo, con l’anarchismo, con il liberalismo… Nessuna mi ha convinto fino a quando non ho scoperto il «cruijffismo», che risolve quasi tutto e, inoltre, ha un grande pregio: è innocuo. Non va contro nessuno e lo puoi applicare molto a modo tuo, che è una delle cose che caratterizzavano Cruijff. Puoi non esserlo (cruijffista, ndr). Cioè, Cruijff è cruijffista purché si sia cruijffisti pur essendo cruijffisti. Cioè, il modo migliore per essere cruijffisti è avere ogni tanto un interruttore. Ora non mi conviene più, e lo spegni. Nel calcio si tratta di una scommessa incorruttibile sullo spettacolo, la gioia e il piacere. È il triangolo di cui parlava Johan. Se i giocatori si divertono, il pubblico si diverte e se il pubblico si diverte, andiamo allo stadio. E se andiamo allo stadio, si guadagnano più soldi. Questo è il triangolo. E se perdi, fa meno male perché significa che l'altro ha giocato meglio o che tu non hai giocato abbastanza bene, il che è anche una forma di controllo della qualità. Ma in linea di principio, se fai tutto ciò che devi fare, di solito vinci. Ad esempio, lui era un grande sostenitore della finale di Monaco (al mondiale 1974, ndr), diceva: «Beh, abbiamo perso, ma siamo molto più conosciuti per la nostra sconfitta di quanto lo siano i tedeschi per la loro vittoria».

Non ti sembra che questa filosofia delle vittorie morali calzi a pennello con la Catalogna?

Non era tipo da vittorie morali. Era tipo da sfide. Ad esempio, all’origine del suo trasferimento al Barça c’era il rifiuto a causa di un accordo segreto dell’Ajax con il Real Madrid. Reazione, ribellione. Insomma, il motore della vita intellettuale e biografica di Cruyff è la ribellione. La ribellione unita all'audacia. È quel cocktail che fa funzionare tutto. Nasce dalla rabbia che provava nei confronti dell'Ajax, ed è la stessa cosa che ha fatto in seguito andando al Feyenoord. Poi è venuto qui con Danny e si sono innamorati di Barcellona. Tutto qui. Non c'è bisogno di aggiungere altro. Ogni volta che scegli di ribellarti e di essere audace, le cose ti andranno bene.

Tu lo metti in pratica?

Magari, io sono molto pessimista e molto fatalista. Di carattere sono l'anti-cruijffista, penso sempre che le cose andranno male, lui no. Quando Djuckic sta per tirare quel rigore, e i tifosi del Barça hanno già la testa sepolta nel terreno, sapendo che perderanno, lui dice: «Lo sbaglierà». La genetica del tifoso del Barça ti porta a pensare che lo segnerà. E lui dice: «Lo sbaglierà». E l'ha sbagliato.

E quell’ottimismo non è dovuto allo spirito vincente dei grandi?

Aveva quello spirito, ma se perdeva, non ci rimuginava sopra. Cambiava subito. Non è mai rimasto senza cena e non ha mai dormito male per una sconfitta. Mai. E non ha mai giustificato la sconfitta come una punizione, al contrario. C'era sempre una ragione. Potrebbe somigliare all'auto-aiuto, ma usa la sconfitta quando perde a Saragozza nel famoso giorno del 3-6. Arriva qui e dice: «Vinceremo il campionato». Questo è un segnale. Quando perse 4-0 contro il Milan (in finale di Champions LEague ad Atene 1994, ndr), colse subito l'occasione per apportare un cambiamento che riteneva necessario. È molto poco autocritico; lui non sbaglia mai. La mia tesi è che Johan avesse sempre ragione, anche quando non ce aveva. È la mia massima.

Dove ti ha colto la sua morte?

Credo fosse durante la Settimana Santa e Jordi Basté stesse conducendo un programma su Rac1 in cui alcuni di noi partecipavano a un necrologio collettivo e Guardiola chiamò spontaneamente. Doveva parlare due minuti e invece restò per quasi 20 in un intervento memorabile.

E emotivamente? Perché Johan è importante nella tua vita?

Il modo migliore per essere cruijffista era affrontarlo con grande compostezza. E ti dirò anche che il rapporto che avevamo non era abbastanza stretto da farmi piangere per 15 giorni. Neanch’io sono un grande mitomane. L’unico mito che mi sono concesso è Johan.

Nel libro dici che hai dovuto metterti dei sassi nelle tasche per non volare via nell'incontrare Cruijff di persona. E hai scritto un libro con lui. Come gestivi il fatto di stare accanto al mito a El Muntanyà?

Ho un figlio che aveva un problema respiratorio e quindi, grazie al libro, abbiamo scoperto El Muntanyà, che gli faceva molto bene. Ho scoperto questo posto dove viveva Johan, ho detto a mia moglie: “Sono stato in un posto fantastico, c'è una piscina con acqua calda...”. È un complesso residenziale nel Montseny a tre quarti d'ora di distanza. Il golf club è un po' più lontano, ma c'è un hotel. Quando Johan venne qui, il tizio che aveva realizzato l’intero complesso residenziale - un genio, si chiamava Leiro - disse: «Per attirare tutti qui, regalerò una casa a Rexach e a Johan»; e in effetti ci fu un effetto-richiamo, lui la casa non la pagò, un altro impegno cruijffiano. È un posto molto bucolico, ma non è lussuoso, è familiare, da classe media. Ci incontravamo là con i bambini e io mi comportavo con assoluta normalità; lui mi diceva: «Niente di che, è Cruyff», come se fosse Miles Davis o Picasso. Dovevi comportarti con assoluta normalità perché, inoltre, lui ti era grato che lo facessi.

«Il cruijffismo nel calcio è una scommessa
incorruptibile sullo spettacolo, la gioia e il piacere. 
È il triangolo di cui parlava Johan. 
Se i giocatori si divertono, il pubblico si diverte e se il
pubblico si diverte, andiamo allo stadio. E se andiamo in
campo, si guadagnano più soldi. Questo è il triangolo.»

Spieghi dunque che lui fosse perfettamente consapevole di essere Johan Cruyff.

Per ragioni legate ai miei genitori (Sergi Pàmies è figlio dello storico dirigente del Partito Comunista, Gregorio López Raimundo, e della scrittrice Teresa Pàmies) ho avuto l’opportunità di frequentare alcune persone, non tanto famose quanto Cruyff, ma con un livello di notorietà che ti obbliga a saperla gestire. E Johan la gestiva molto bene. Era simpatico, empatico, ricordava i nomi. Vicino alla gente. Se non si ricordava i nomi, cosa molto probabile, non te ne accorgevi.

Sempre naturale.

Aveva una grande naturalezza. Questa sarebbe la parola che meglio lo definisce come personaggio famoso, come mito. È proprio quella stessa naturalezza che si vedeva in campo: «Sono qui per divertirmi e basta, questo è l’importante». Lo incontravo mentre comprava il giornale e il pane in un negozietto che c’è lì.

Quella storia che fosse tirchio è un mito?

Beh, se l'è creata. Un giorno mi ha chiamato, lui non chiamava mai, mi aveva chiamato qualcuno, qualcuno mi ha chiamato per vedere una partita di Supercoppa. Mi ha detto: «Andiamo a cena qui al golf», perché aveva organizzato tutto con i fratelli Font, che gestivano il ristorante. E allora mi ha detto: «Andiamo a cena». Ero con mia moglie e i bambini, e ho pensato: cavolo, mi ha invitato. E mia moglie mi ha detto: non te lo contesterò. E sono andato a cena e al momento di pagare, ho pensato: beh, ora devo fare io il gesto... C'era Danny [la moglie di Johan], una coppia di amici, eravamo in sei o sette. Sto per pagare e lui mi ha detto: «No», ha tirato fuori una carta – perché leggenda vuole che non portasse mai con sé né soldi né carta di credito – e ha pagato. Ma mi ha guardato e non c’è stato bisogno di aggiungere altro. Credo anch’io, probabilmente è vero, che fosse un tipo attento ai soldi. Innanzi tutto perché proveniva da un ambiente molto umile. E poi perché non gli hanno mai permesso di pagare.

I calciatori diffidano sempre del denaro.

Nel suo caso la preoccupazione per il denaro è alle origini, è stato il primo a farsi pagare per le interviste.

Lo attribuisci al fatto che sua madre faceva le pulizie allo stadio dell'Ajax? Ne parlava?

No, non si vantava, non faceva il so-tutto-io. Ma si notava, sia nell’educazione sia nell’autorevolezza, così come nei princìpi. Cioè, gli anziani vanno rispettati. Il «cruijffismo» su una lavagna si riassume in quattro punti.

Era arbitrario? Ad esempio quando non impiegava un giocatore?

Parlo di calcio adesso, eh? Perché in famiglia, non lo so. Non ho informazioni. Non lo conoscevo così bene. Nel calcio (la sua) era una dittatura, ma in cui venivano fornite spiegazioni, c'era un codice. In cui venivano fornite spiegazioni, c'era un codice.

Era convincente?

O no. Txiki [Begiristain] racconta sempre con grande ironia che era lui il suo giocatore preferito e tutto il resto, ma che non lo schierava nelle finali. E lo dice come per dire... cavolo, mi adoravi tantissimo ma nelle finali non mi schieravi mai... glielo diceva lui stesso. Cioè, Johan non era mai democratico, ma era proprio questo il suo fascino, come anche Picasso. Intendo dire che è un genio. È molto difficile che un genio dica: «Votiamo per vedere se la mia intuizione è quella giusta». Si fa quello che dico io, come dico io, e allora andrà bene. Se va male, me ne assumerò la responsabilità, cosa che ho sempre fatto. Questa è un'altra cosa.

Alcuni dubitano che Johan Cruijff sia uno dei più grandi insieme a Maradona, Pelé o Di Stéfano.

Smentisco categoricamente. Come giocatore all'epoca dell'Ajax, è il più grande che si sia mai visto. C'è gente che o non se lo ricorda o non l'ha visto. C'è un bellissimo libro di David Winner sul legame tra l'Ajax e la creatività neerlandese. Quel mix di spavalderia e ribellione tipico dell'epoca, molto amplificato dai media, degli anni '60, ma per esempio George Best, che per me è stato un idiota, era un pover'uomo. Era un genio, ma era un idiota. L'unico che si potesse paragonare a lui in termini di qualità calcistiche, era un... Allora, la differenza di Cruijff rispetto a tutti gli altri è che lui continua a essere un genio in tutto il resto. E quindi, la sua genialità emerge in molte cose, fino alla fondazione, che era ciò che più desiderava al mondo con quei campi che continuano ad aprirsi.

Parli del ricordo d’infanzia di Cruijff. Come lo seguivi?

A casa non avevamo la televisione. Ma lo seguivo attraverso le partite della nazionale. Dal vivo non l’ho visto fino al suo esordio (nel Barcellona, ndr) contro il Granada. Avevo di lui una nozione calcistica come ne avevo di Pelé o di Rivelino, o di Jairzinho, che erano i miti, o di Sotil. Era come se fosse George Harrison, ma quello che vedevo non l’avevo mai visto prima e inoltre, dato che giocavo a calcio ed ero un grande appassionato di calcio e a Parigi non c’era cultura calcistica, non è Buenos Aires, è un posto di merda dove alla gente piace il rugby.

In effetti Parigi continua a fregarsene un po’ del calcio.

La verità è che dal punto di vista sentimentale le cose sono cambiate. Ho già incontrato persone con un gusto più raffinato e con una vita sentimentale legata al calcio più ricca della mia. Ma noi o tifavamo per il Marsiglia o per il Saint-Étienne.

Forse il Paris Saint-Germain è l’antitesi di ciò che ami del calcio.

La cosa più spregevole, sì. Per me è peggio del Real Madrid perché non riesco a odiare il Real Madrid, dato che l’ho amato come un esiliato quando abbiamo visto quella finale contro il Chelsea. Ma il Paris Saint-Germain lo detesto dal giorno della sua fondazione.

Torniamo a Johan. Perché non ha una tomba? Avrebbe potuto avere una tomba a Les Corts come Kubala, Basora...

No, quella non sarebbe stata un'opzione perché non gli piaceva condividere la ribalta. Immagino che abbia lasciato la decisione alla famiglia. Danny [sua moglie] è stata fondamentale nella sua vita. La maggior parte delle decisioni sono “come dice Danny”, per poi fare quello che gli pare, ma sempre: “Come dice Danny”.

È vero o è un mito l'impatto del suo arrivo nella Spagna grigia e franchista del 1973?

Beh, è stato molto mitizzato. C'è un documentario realizzato da un olandese intitolato “En un momento dado” che è piuttosto mediocre, ma ci sono due o tre testimonianze che spiegano molto bene cosa rappresentasse. Per esempio, per un tipo come l'economista Sala i Martín, che era molto giovane, la figura di Cruijff fu quasi come un'epifania. Sarebbe qualcosa del genere, basato su fatti reali. Ma è reale, lo 0-5...

Ma è durato solo un anno?

Dal punto di vista calcistico è un anno speciale, perché poi è stato un disastro, ma quell’anno è stato incredibile. Arriva in un posto dove non cresceva più né l’erba né la speranza, e lui cambia tutto. Sala i Martín lo racconta molto bene. All'improvviso, una nazione oppressa, disillusa, traditrice di se stessa... arriva un tizio che viene da fuori, che non fa proselitismo su questo, perché non l'ha mai fatto, che non impara la lingua, chiama suo figlio Jordi e tutti si aggrappano a questo. Ma guarda un po', perché lo chiama Jordi? Perché il tizio che si trova all'anagrafe gli dà sui nervi. Ancora una volta la ribellione e l'audacia. Non mi farò mettere i piedi in testa. È finito per diventare allenatore della Catalogna, cosa di cui non aveva affatto bisogno.

E che dire della sua mitizzazione come allenatore? Mi fa molto ridere la battuta polacca in cui lo imitano e dicono che non ha detto “Andate e divertitevi” ma “sal de frutas” (confettura di frutta).

Non è visto di cattivo occhio. Credo ci sia molto di questo. Il suo modo di esprimersi, di semplificare molto. Rexach racconta che a volte decideva a testa o croce se schierare un giocatore solo per rompere le scatole ai media. Questo è vero. Devi immaginarti che tipo di mente avesse. Quando Charly gli diceva che non era una cosa seria, lui rispondeva: «Se hai messo insieme una buona squadra, non dipende da un giocatore, a meno che non si tratti di Romario», ma in generale non era Romario quello che veniva schierato a caso. In quella battuta c'è il lato ludico del cruijffismo essenziale a cui non viene data sufficiente importanza. Era un tipo che si divertiva.

È tipico di chi ha avuto successo, del vincente.

Molto sicuro di sé, con un'autostima pazzesca. E poi, quella sua convinzione che se le cose non vanno bene, non è un problema. Se Johan fosse stato in finale a Siviglia [contro lo Steaua nel 1986], avrebbe trovato una storia da raccontare contro la Romania, o contro la sfortuna. Quando gli acquisti di Kodro e Prosinecki vanno male, che risalgono a quando abbiamo scritto il libro, gli chiedo: «Ehi, questa è andata davvero male". Lui dice: «Cavolo, mica potevo prevedere la guerra». Ne rimasi affascinato perché gli dissi: «Ma che cosa vuoi dire?». «Sono tristi, stanno tutto il giorno al telefono a parlare con i loro fratelli morti». Cavolo, ma mi sembrò così ragionevole. Come vuoi che questo tizio giochi bene domenica? È triste. Stanno bombardando il suo Paese. Se dici questa cosa oggi, nessuno ti prende sul serio.

Anche questo potrebbe essere definito vittimismo.

Al contrario. Il vittimismo era una nostra caratteristica. Eravamo un popolo vittimista. La colpa era sempre del Real Madrid, della pioggia, dell’arbitro. Mai sua. Se noi giochiamo meglio di loro, non è più un problema. Problema risolto. L’arbitro può esserlo. Un giorno lo è stato e l’hanno espulso come allenatore, l’hanno espulso come giocatore. Non era un tipo molto... aveva un carattere molto irascibile.

Guardiola non gestisce così bene la sconfitta, forse è l'unico punto in cui l'allievo non ha superato il maestro.

Ha però apportato miglioramenti sotto tanti aspetti. Avevo un amico, [Agusti] Fancelli, scomparso qualche anno fa, che era un giornalista di El País e ne parlavamo spesso. Era un grande esperto di musica classica e citava sempre gli esempi di Barenboim e Von Karajan. Allora diceva: «Guardiola è Barenboim, Johan è Karajan». E, ovviamente, non ho le informazioni, non lo so, ma si riferiva al fatto che Von Karajan era molto autoritario, imponeva, mentre Barenboim aveva una visione globale, trasversale alla musica, e possedeva persino una generosità didattica; in quel confronto non ho mai osato entrare perché è un universo che non conosco. Ma credo sia una buona osservazione. Quello che ha fatto Pep è arricchire, cioè mettere ordine.

«Per carattere sono l'anti-Cruyffista, perché penso sempre
che le cose andranno male, lui no. Pensa
che lui, all'ultimo minuto, quando Djuckic sta per
tirare il rigore, quando tutti i tifosi del Barça intorno a lui
hanno già la testa affondata nel
terreno, sapendo che perderanno, lui dice: “Lo sbaglierà”»

Fissare un metodo.

Dare ordine a una filosofia caotica e arbitraria basata sulla genialità di una persona. E basta. E lui disse: «Beh, bisogna metterci ordine», che è un po’ quello che cerca di fare Ferran Adrià. Uno molto cruijffista, è un altro dei teorici. Quando lo senti parlare di Johan ti rendi conto che il 70% di ciò che Ferran ha fatto nella sua vita è stato imitare Johan e Pep.

Quanto tempo hai perso a discutere con gli anti-cruijffisti?

È una cosa molto tipica dei tifosi del Barça e, tra noi, ti dirò che in fondo darei loro ragione. È quella sensazione che non sia poi così grave. Parliamo soprattutto del periodo in cui era giocatore. Dicono che per sei anni si sia tirato fuori, girandoi al largo sulla fascia, nascondendosi... OK, lasciamo perdere questo argomento. Perché poi è probabile che un computer vinca la discussione. Ma lo trovo meschino. È come se mi dicessi che ci sono due dischi molto brutti di Miles Davis, che ci sono. O che c'è un periodo di Picasso in cui i quadri erano non so cosa. Sì. Va bene. Prendiamo tutta l'opera, no? E poi c'è sempre una meschinità molto infantile. Quella dell'“abbiamo fatto una ‘gestione’” a Tenerife, O Jordi, Jordi, come doveva giocare Jordi, il genero Angoy. Che sono cose che a freddo... Ma non puoi pensare a freddo.

Non ricordo Johan che spiegasse perché schierava suo figlio.

Mai. E poi forse non gli ha fatto alcun favore. E ti dico una cosa, Jordi era fortissimo. Il fatto è che, dato che era al di sopra di tutto, credeva persino di poter essere al di sopra di quello. Non escludo di nuovo il “cosa dice Danny”. Me la immagino a casa sua lei che dice: “Come mai non schieri Jordi?”

Questa cosa del “cosa dice Danny”, di cui parlavo del '78, è perché girava una teoria secondo cui Danny aveva capito che i ritiri con l'Olanda erano troppo erotico-festosi.

Sì, ci credo di più. Insomma, ci sono due teorie: quella dei fannulloni della nazionale e quella delle conseguenze del rapimento.

E che non è stato per protesta contro la dittatura.

No, non è vero. È stato lui ad aggiungerlo al suo repertorio. Qualcuno deve averglielo suggerito, qualche giornalista neerlandese deve averlo interpretato come un gesto. Non escludo che lui ritenesse di non dover andare, non lo escludo, ma all’inizio non era affatto così. Io mi concentro piuttosto sul trauma causato dal rapimento.

Intellettualmente o politicamente era un tipo in grado di sostenere una conversazione di attualità? Avrebbe commentato il Procés? (*)

Ricordo un'intervista con Bassas, con Antoni Bassas su Catalunya Radio, in cui discutono a lungo sul perché non parlasse catalano. E lì Johan fa due dribbling del tipo: beh, se conosco l'inglese e lo spagnolo, a che serve... Si mette in un vicolo cieco, se ne rende conto lui stesso, fa quella mossa per tornare indietro, ma credo che abbia perso il pallone. C'erano momenti in cui capivi che il cruijffismo non serviva per problemi molto banali e terreni sui quali era meglio non prendere posizione. Una volta era stato con Camacho a Murcia per inaugurare dei campi da golf ed era tornato affascinato dall'uso dell'acqua. Durante uno di quei pranzi, metà dei pranzi che facevamo per il libro, lui era lì con l'acqua. Trasformò le informazioni acquisite in quel viaggio in cruijffismo. Cioè, la cosa più affascinante era quando prendeva in mano qualcosa, il problema Palestina-Israele, lasciatemi solo, soluzione Johan. E quando lo ascoltavi, c'erano dei momenti in cui perché... E allora dicevi, beh, non è male. Se non fosse per... E poi si passava alla realtà. Quello che ha fatto con il calcio. Approfittava sempre di quel momento di esitazione dell’avversario, dei rivali, persino dei dirigenti. E in quel momento di esitazione, ci si infilava. Questo è puro «cruijffismo». Ma non mi è mai sembrato il tipo a cui chiedere un parere su qualsiasi cosa. Anzi, a volte esprimeva un’opinione e ci entrava con i piedi nel piatto.

Come tutte le persone con quel carisma, era un attore davvero bravissimo.

Sì, ma non di facciata, eh? Cioè, se lo portava sempre con sé. È a questo che mi riferisco quando parlo di naturalezza. E poi c'è una parte poco conosciuta che solo Patsy conosce, direi, ed è la questione dei numeri. È un argomento molto importante, Diego, molto importante. Aveva quasi un'ossessione, quasi alla “Rain Man”. Non escludo qualche superpotere di quelli che oggi chiameremmo TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo in spagnolo, ndr) o chissà cosa. Johan, la maggior parte delle decisioni irrazionali le prendeva seguendo una logica numerica. Il numero 14... Quello l'ho visto davvero. Una situazione x, in cui c'erano tre o quattro persone che parlavano e all'improvviso diceva: certo, il sette. Cioè, la soluzione, magari per la Palestina: beh, è il due, il due, sempre il due, iniziava con il due e inoltre parlava con cognizione di causa, non era un'ossessione frivola. È affascinante. Non sono riuscito ad approfondire, ma se avessi avuto più energia, più tempo, avrei continuato a indagare su questo tema di Johan e dei numeri. Ad esempio, se fosse ancora vivo, sono certo che, se ne avesse avuto l’occasione, sarebbe stato felicissimo di incontrarci a pranzo per parlare esclusivamente di numeri.

Trovo affascinante quell'incontro iniziale in cui si dice “facciamo un libro” e lui arriva con un gioco da tavolo.

Ci sono andato con Oriol Castanys ed è venuto a venderci un'idea. Quando Jaume Roures gli dice “facciamo un libro”, la sua prima reazione è “beh, non ho tempo ma... come ogni giorno”. A quel punto ci guardiamo: “Qualche problema?” Cinque pranzi. Tre al Muntanyà, due a Barcellona. Al primo incontro ci vado con l’editore, Oriol Castanys, e lui ci porta un gioco pubblicato in neerlandese che si chiamava Johan Cruyff e che lui voleva vendere in Spagna e in America Latina. Lo tira fuori e inizia a spiegarci come funziona il gioco in 20 minuti, 25 minuti... sgomento di Castanys. Non capiamo nulla. E lì, di nuovo la questione dei numeri, un groviglio numerico brutale, di una densità che fa ridere rispetto ad alcuni saggi su questo argomento. Allora ci guardiamo e gli diciamo: «Johan, questo no...». Il disprezzo con cui chiude la scatola... come a dire: «Perché dovrei perdere tempo con gente come voi?». Insomma, lo sguardo... tutto. E ovviamente, era il primo giorno di lavoro sul libro. Abbiamo pensato: siamo spacciati. Questo libro non uscirà mai. E invece, effettivamente, ci lavorava ogni giorno ed è uscito.

Avete iniziato in ordine cronologico? La tua famiglia, tua madre?

Il libro doveva riguardare il calcio. Era stato concepito come un testo didattico per la Fondazione, non era una biografia. Ero tranquillo perché sapevo che non ne avrebbe letto nemmeno una riga, dato che dicevano: «Ora bisogna passarlo a Johan...» e Johan non ha mai letto nulla in vita sua, nemmeno una busta, né il suo certificato di nascita. Johan non ha mai letto e questa è la sua grandezza, probabilmente nemmeno Picasso. Mangiavamo e io gli facevo domande sapendo che poi avrei potuto fare quello che volevo perché l'avrebbe revisionato Jaume Roures. C'era un testo introduttivo, quello sì che l'ha accettato, probabilmente glielo ha letto qualcuno e lui l'ha approvato.

Difendeva con veemenza un calcio con quattro porte.

C'è stato un momento in cui era molto influente nella UEFA. Platini e lui hanno cercato di cambiare la regola del rigore e di farlo come nell'hockey dal centrocampo. Ci hanno provato sul serio e ci sono andati vicini perché è arrivato un momento in cui Platini, lui e Beckenbauer, erano in tre, erano i tre re magi e allora hanno cercato di convincere, non so se Blatter o Havelange. Non era favorevole a grandi cambiamenti, mi ha sempre affascinato cosa ne avrebbe pensato del VAR. Credo che sarebbe stato contrario ad alcune cose, almeno.

Più ti ascolto descrivere Johan, più mi risulta incomprensibile che abbia fatto qualcosa di fruttuoso con Núñez.

No, perché Núñez era molto... Era una figura autorevole, come dire? Timido. E, in fondo, un'altra di quelle cose che non si possono dire né a un cruijffista né a un nuñista, è che all'inizio erano una bella coppia. Si completavano a vicenda. Occupavano l'intera galassia. Tutto ciò che mancava a Cruijff, che erano molte cose: ordine, razionalità, prudenza, tutto questo lo aveva Núñez. E tutto ciò che mancava a Núñez: creatività, intelligenza... Carisma, lo aveva Johan. Per un certo periodo ha funzionato. E ha funzionato perché non ha smesso di essere un'operazione di riciclaggio per salvarsi entrambi, dato che c'era una questione fiscale in ballo. Cioè, quella cosa della beatificazione di Johan, io sono sempre stato contrario. Per questo sono anche un po' un cruijffista imperfetto.

«Johan non è mai stato democratico, ma era proprio questo il suo
fascino, come anche Picasso. Intendo dire che è un
genio. È molto difficile che un genio dica: votiamo per vedere se
quell'intuizione che ho io è quella giusta. Si fa
quello che dico io, come dico io, e allora andrà bene. Se va
male, me ne assumerò la responsabilità, come ho sempre fatto»
Questo ti viene da una predisposizione innata a diffidare sempre dei dogmi.»

E soprattutto di attenermi alla verità, a una certa verità, pur sapendo che nel caso di Johan, lui ha tutto già pagato. È la persona con cui tollero di più le incongruenze, le incoerenze e tutto il resto. Ma arriva un momento in cui le cose vanno spiegate per davvero. E quell’accordo con Núñez è stato un patto di convenienza disperato da entrambe le parti, che entrambi hanno saputo sfruttare molto bene. E poi, un'altra cosa che non si può dire a un cruyffista è che Núñez ha fatto alcune cose per bene. Una di queste è stata ingaggiare Johan. Allora, chiariamo le cose perché sembra che sia entrato con una pistola in pugno costringendolo, mentre in realtà è stato Núñez ad andare a cercarlo e a ingaggiarlo.

E lo ha tenuto senza vincere.

E lo ha tenuto nei momenti in cui stavano per cacciarlo. Cioè...

Beh, e gli ha preso chi gli ha chiesto.

E è finita male. Molto male. È andata male per molto tempo. Neanche questo è logico. Ma qui entra in gioco anche quella codardia, quel “cosa diranno”, che non era solo di Núñez, era della tribuna d’onore e della dirigenza.

Passiamo alla commissione d'onore dell'omaggio a Cruijff, che spiega come poche altre cose cosa sia il Barça per la Catalogna. Cioè, Ernest Lluch, concentrato e convinto che la riconciliazione del Barça con Cruijff fosse importante, tanto quanto lo era la Sanità pubblica.

Era un Senato, c'era Marta Ferrusola, c'erano le forze vive, di fatto era l'anti-nuñismo che riuniva parecchia gente. Ma per me è l'evento in cui mi sono sentito più orgoglioso di essere un tifoso del Barça. Perché è stata una cosa unica, irripetibile e, direi, quasi morbosa. È stata una trattativa davvero dura.

L'iniziativa partì dal club?

No, partì da Roures. E ti direi quasi che si trattò di un'imposizione. O fate l'omaggio o la cosa finirà molto male in tribunale. Per una questione di contratto, per come hanno esonerato Johan.

Roures gli fa da avvocato.

È lui che si occupa di dire a Núñez che l'esonero non è legale e che lo denunceranno. Giungono alla conclusione che l'omaggio in qualche modo curerebbe la ferita. Núñez accetta e Roures lo considera un atto riparatorio ed è l'evento più bello che sia mai stato organizzato e il Dream Team perde contro Van Gaal 2-1. Cioè, se lo chiedessi a degli sceneggiatori: «Che cosa facciamo? Vincerà il Dream Team, no? Il romanticismo, il lieto fine». No, no, il Dream Team ha perso, si fa un gesto riparatorio verso (Michael) Laudrup. Per farti capire la portata della cosa, è la prima volta che La Caixa vende biglietti tramite bancomat e crea un ingorgo pazzesco e il Camp Nou si riempie di 98.000 persone che non sono le solite, perché non sono soci, è un po' più popolare. Ma di un tifo per il Barcellona, è il mio caso perché mai sono stato socio. Avevo però la tessera per entrare con il biglietto, perché Roures e Johan erano suoceri. E dissero: con questo ci faremo un sacco di soldi.

La cassa se l'è presa lui.

Certo. Allora, tutta la preparazione ha una dimensione quasi grottesca, ma grazie a, diciamo, il potere intimidatorio di quella società civile, che qui è una fregatura, ma vabbè, ci sta. E poi un'altra cosa, che cosa ci facevo io là? Mi ricordo una cosa che è successa. Quando Johan dice che deve arrivare "Piojo" López. Io l'ho visto. Vedi, Johan, come te lo spieghiamo? Questo tizio ci ha appena segnato non so quanti gol con il Valencia. È il Diavolo! E lui dice: «Cazzo, è proprio per questo che deve esserci, è fortissimo». In quel momento il mondo fa una smorfia e lui cerca di raddrizzare la situazione. E il "momento Cantona" quando "Patsy" dice che deve da tirarsi su il colletto. L'ha fatto perché è un altro cruiffista pazzo, con nonni catalani in esilio. Ho comprato 12 biglietti perché ho invitato tutti i miei nipoti, che mai erano stati allo stadio. Non c'è stato un altro giorno in cui ho detto: tutto è qui. La stupidità, la grandezza, l'origine, il club, la prudenza di Núñez nel dire: è che se non lo facciamo finiremo in tribunale. Sempre. Johan.

L'uso politico che è sempre lì, a fare capolino.

E come alla fine lui fa l'ultimo dribbling con il discorso. Perché ti dico una cosa, quando prende il microfono, se avesse detto “bruciamo lo stadio e uccidiamo Núñez”, lo avremmo fatto. Era quella l'atmosfera. Fino a quando lui prende il microfono, l'aria è di rivalsa, di gente che non sono i soliti tifosi. Di gente disposta a uccidere se necessario. Ed è proprio quando ci distacca da tutto ciò che ci avvicina alla luce. Perché anche questo possedeva: una spiritualità molto popolana. Il suo modo di credere in Dio, che credo abbia a che fare anche con i numeri.

Come faceva a essere così spirituale se era così razionale?

Ci sono due o tre miracoli nella sua vita che lui attribuisce a una spiritualità superiore. Ecco perché nel suo discorso d'addio dice quella frase: «Solo Dio lo sa». Cioè, ci siamo Dio e io, in quest'ordine.

È il discorso improvvisato di un genio come Maradona. Ha sbagliato e ha pagato, ma il pallone non si macchia.

C'è un'immagine molto bella quando Johan lo saluta dagli spalti, mentre Maradona porta tutte le etichette di tossicodipendente e fannullone, e lui fa il gesto per dirgli: «Ti saluto. Johan ti saluta». Non è un gesto innocente. Lo redime.

C'è spazio per un nuovo idolo?

Devi accettare la tua cronologia. C'è gente che vuole tutto. La mia è quell'epoca. Il migliore che abbia mai visto sulla faccia della Terra è Messi, quello che più mi piace è Johan. E Iván de la Peña. Non ha alcun senso, ma è così.

La Masia, così presente nella squadra attuale, è una sua creazione?

Quando è arrivato come allenatore, c'era già Laureano Ruiz. Direi che un'altra caratteristica di Cruijff, Picasso e Miles Davis è che fagocitano ciò che già esiste. Fa parte del loro talento. Nel caso di Laureano Ruiz, è davvero sfacciato.


(*) ProcésIl "Processo in Catalogna" (conosciuto localmente come Causa del procés o Causa Especial 20907/2017) si riferisce principalmente al procedimento giudiziario iniziato il 12 febbraio 2019 davanti alla Corte Suprema spagnola contro i leader indipendentisti catalani.

Commenti

Post popolari in questo blog

I 100 cattivi del calcio

Echoes' Cycling Biography #4: Jean-Pierre Monseré

Chi sono Augusto e Giorgio Perfetti, i fratelli nella Top 10 dei più ricchi d’Italia?