El fútbol se convierte en la Super Bowl


AFP - Shakira, Madonna (junto a Ronaldo y Ronaldinho), 
Justin Bieber y el grupo coreano BTS transformaron el descanso de la final en una fiesta.

Espectáculo. Shakira, Madonna, Justin Bieber y Dudamel lanzan un mensaje de amor y unidad

El descanso se estiró hasta superar los 27 minutos, 
el doble de lo habitual, y así permitir el show

En un ambiente multicultural, grandes estrellas 
de la música compartieron espacio con mitos del fútbol

Las actuaciones previas a la final y durante la pausa 
impidieron que se regara el césped, muy seco

20 Jul 2026 - El Correo (Vizcaya)
J. GÓMEZ PEÑA

La final del Mundial de fútbol aprovechó el largo tiempo de descanso –más de 27 minutos, el doble de lo habitual– en el MetLife Stadium de New Jersey para lanzar un mensaje de unidad, amor y diversidad ante la distraída mirada de Donald Trump, que anda metido de lleno en una guerra con Irán. Cuando el árbitro de la final pitó la conclusión de la primera mitad, las cámaras rebuscaron en las entrañas del estadio, por donde circulaba en imágenes pregrabadas un vehículo en el que iba la cantante Madonna, que ya ha cumplido 67 años. Al volante estaba un mito de este deporte, Ronaldo, y de copiloto viajaba otro de su especie, Ronaldinho y su sonrisa dentífrica. La diva, con el número 10 a la espalda, apareció sobre el césped y llenó de música el recinto ante la mirada de más de 82.000 asistentes y cientos de millones de espectadores que se movían al son de ‘Music’. La misión de todos los integrantes del show era que el mundo se diera la mano. Como había dicho el actor Tom Cruise antes del inicio del encuentro: «El fútbol nos une». Por un día, el viejo balompié funcionó como la Super Bowl, la gran fiesta del fútbol estadounidense (NFL).

Del dorsal 10 al 1. Lo portaba el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel. Al ritmo de su batuta, el coro infantil PS 22 Chorus llenó de alegría el recinto con sus voces de todos los colores. Les acompañaban ‘Coldplay’ y los ‘Muppets’, los muñecos que llenaron la infancia de varias generaciones. En los videomarcadores aparecieron imágenes de los aficionados noruegos y su ritual remando en apoyo a su equipo. Todos bogaron juntos. Y tararearon luego un éxito, ‘Dynamite’, de la banda coreana BTS. A todo volumen. A todo color.

La música paró un momento para escuchar a ‘Ted Lasso’, el entrenador de fútbol más famoso y querido de las series televisivas. El actor que le interpreta, Jason Sudeikis, dio la orden de saltar al campo a... Justin Bieber. El cantante, con su guitarra, tocó casi susurrando ‘Everything Hallelujah’ y cubrió de terciopelo el MetLife Stadium. Por las pantallas corrían escenas de las distintas aficiones que han acudido a esta Mundial apoyando a sus equipos. El fútbol se presentó así como pegamento para los pueblos y motivo de felicidad.

Shakira tomó entonces el testigo.

Omnipresente en este tipo de citas, fue fiel a ese guion en compañía del cantante Burna Boy. Más notas de alegría y más voces infantiles como banda sonora desde el cielo de Nueva York hasta el resto del planeta. De nuevo, Dudamel tomó las riendas del espectáculo mientras en el techo del estadio se veía una vieja imagen de Pelé repitiendo la palabra ‘love’. Amor. Esas cuatro letras, alzadas por decenas de manos, ocuparon el césped y cerraron el show, que difundió un mensaje de paz por el mundo, aunque, eso sí, impidió que el ‘verde’ fuera regado como siempre se hace en el descanso de los partidos. Estaba claro que en Estados Unidos manda el espectáculo.

Un gran negocio

Más allá de las genialidades de Messi o del juego coral de la selección española, Estados Unidos ha descubierto la otra gran virtud del fútbol: es un gran negocio con eco en las cuatro esquinas del mundo. A Donald Trump y a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se les encienden los ojos ante esta enorme caja registradora. Y el show no puede parar. Nada de tiempos muertos en los descansos o en las nuevas pausas de hidratación. De hecho, el truco es rentabilizar esas treguas en el juego, convertirlas en ventanas publicitarias o, como sucedió durante el descanso de la final entre España y Argentina, en un plató por el que desfilaron estrellas como Madonna, Shakira, Justin Bieber, el grupo coreano BTS y Gustavo Dudamel con un coro infantil.

Por primera vez, el periodo de pausa de la final de un Campeonato del Mundo se transformó en un concierto multitudinario dirigido a una audiencia global. Chris Martin, líder de ‘Coldplay’, ejerció director de escena. Es británico, el país donde nació este deporte. Uno de sus éxitos musicales, ‘Viva la vida’, fue elegido por Pep Guardiola para motivar a sus jugadores cuando entrenaba al Barcelona.

Mientras el público asistente y millones de espectadores aguardaban el reinicio del encuentro y disfrutaban con el show televisado, en las pantallas saltaban anuncios publicitarios. Un ejemplo: la cadena FOX Sports factura unos 780.000 dólares por cada spot de 30 segundos. Estados Unidos ha descubierto que el fútbol es una máquina de hacer dinero. En eso estaban Trump e Infantino mientras abajo la música hablaba de amor y solidaridad.

***


Y el descanso se convirtió en una Super Bowl

Shakira, Madonna, Coldplay, BTS y Dudamel llenan una pausa de media hora de música y espectáculo

20 Jul 2026 - EL PAÍS Valencia
MARÍA PORCEL

La FIFA lo prometió y lo cumplió: este Mundial iba a convertirse en un gran espectáculo de principio a fin y, efectivamente, así ha sido. En un largo descanso de casi media hora saltaron al terreno de juego Shakira, Madonna, BTS, Justin Bieber, Coldplay con el coro escolar PS22 e incluso el director de orquesta Gustavo Dudamel, nada menos que junto a la Filarmónica de Nueva York y la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

En total, un espectáculo de unos 11 minutos y medio que paralizó el partido más de lo habitual. Nunca una final de una Copa del Mundo había tenido actuaciones en el descanso, y la FIFA, ya puesta, tiró la casa por la ventana para la ocasión. Un espectáculo de grandes dimensiones, similar al intermedio de la Super Bowl —la final de la competición anual de fútbol americano estadounidense— atrapó y enganchó.

La primera en actuar fue Madonna, el gran exponente del último medio siglo de la música del país anfitrión. Su actuación, aunque cargada del espectáculo del que es capaz y en la que cantó su himno Music, estaba pregrabada. Estuvo acompañada de Ronaldo y Ronaldinho. Y todos ellos saltaron al campo para dar paso a Gustavo Dudamel.

La diferencia la marcó el director de orquesta venezolano, todavía director de la Filarmónica de Los Ángeles y que pronto pasará a dirigir la de Nueva York. Junto a ella y también con la Simón Bolívar de Venezuela, además de con el violinista iraní Bijan Mortazavi, interpretaron una pieza llamada Seven Nation Army, compuesta por Jack White especialmente para la ocasión. Les acompañó Coldplay, y unos invitados muy queridos: The Electric Mayhem, la banda de rock de los Muppets formada en 1975.

Después, en el sector más juvenil, los coreanos BTS, que son una de las bandas más poderosas de la última década, cantaron su clásico Dynamite, vestidos de rojo. Los siete integrantes del grupo fueron los más visuales, dando espectáculo, cantando en directo y, además, pasándoselo bomba.

Tras ellos, el entrenador de la ficción Ted Lasso, Jason Sudeikis, apareció para presentar a Justin Bieber, al que dio instrucciones mientras saltaba al centro del campo con una guitarra. Sorprendentemente, cantó en acústico, una canción lenta, Everything Hallellujah. La actuación de Bieber fue una de las últimas en anunciarse y sorprendió, muchos daban por hecho que cantaría algo más movido, pero eligió una canción muy lenta que rompió el ritmo festivo.

Menos mal que llegó Shakira a animar la final. La colombiana es ya talismán de los mundiales. Tras el Waka Waka en Sudáfrica 2010 y el La La La junto a Carlinhos Brown en Brasil 2014, este ha sido el verano de su Dai Dai, con el nigeriano Burna Boy. Además, estuvieron acompañados de decenas de bailarines, entre ellos la banda ugandesa infantil Ghetto Kids. Si la colombiana ya actuó en la ceremonia inaugural en México, ayer fue una de las grandes estrellas de la ceremonia, además de la única en cantar parte en español (aunque Dai Dai estuvo interpretada en su versión en inglés). Vestida de rosa y amarillo, dio la impresión de pasarlo tan bien como siempre en sus actuaciones.

El final llegó de la mano de Chris Martin, líder y vocalista de Coldplay, que fue el encargado de gestionar todo el espectáculo. Actuó junto a PS22, el coro infantil de la escuela Graniteville de Staten Island, en Nueva York. Decenas de niños saltaron al terreno de juego con una bandera del mundo con la palabra Love, amor. Al final, casi todos los intérpretes (menos Madonna) se juntaron: Shakira se unió a ellos, así como Dudamel, BTS y Justin Bieber, junto a Jason Sudeikis/Ted Lasso. Y también junto a la cerdita Peggy y la Rana Gustavo. Porque el espectáculo a la americana no podía faltar.

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