Luis III, el Emperador
De la Fuente se convierte en el entrenador más laureado de la historia del fútbol español
Sólo Helmut Schön y Vicente del Bosque habían ganado antes Mundial y Eurocopa
Inicios
Superó con grandeza los episodios de Ramos y Escocia
Decisiva
La Nations League de 2023 fue la rampa de despegue
Valiente
Bordó la gestión del equipo durante el Mundial
Favorito
Junto a Luis Enrique, al Trofeo Cruyff de ‘France Football’
20 Jul 2026 - AS
JUAN JIMÉNEZ
Lo que es malo para la abeja, es malo para el panal”. La frase de Luis De la Fuente, pronunciada en la rueda de prensa previa a los cuartos de final contra Bélgica en el SoFi Stadium de Los Ángeles, e inspirada en el libro Meditaciones de Marco Aurelio, ha jalonado la trayectoria de España en este Mundial. Pero el gobierno del fútbol ahora no es romano. Su presidente nació en Haro; se hizo en el Athletic Club y, desde este domingo, es el Emperador. En menos de cuatro años, se ha convertido en el seleccionador más laureado de la historia: un Mundial, como Vicente del Bosque, uno de sus referentes. Una Eurocopa, como Aragonés, Vllalonga y el mismo Del Bosque. Y una Nations League que significó el comienzo de todo. Se une, además, a un reducido grupo con el mismo Del Bosque y Helmut Schön, los únicos capaces de ganar Mundial y Eurocopa hasta él.
De la Fuente venció a los agoreros que le daban por liquidado nada más llegar. Teóricamente, era una presa fácil. El vacío de Luis Enrique, entrenador con toneladas de carisma no renovado después del fiasco de Qatar, parecía imposible de llenar por un entrenador que era más conocido en la casa que dentro. Sin embargo, Albert Luque, entonces director técnico de la Selección, empezó su proceso de seducción a Luis Rubiales, expresidente de la RFEF. Cuando se bajó del fiasco de Qatar, ya había elegido.
El aterrizaje, además, no fue fácil. Encima de la mesa, se encontró con una bomba: el caso Ramos. El 23 de febrero de 2023, antes de su primera convocatoria, el camero anunció a través de sus redes sociales que abandonaba la Selección española. “Me ha dicho que ni cuenta ni contará conmigo”, anunció. A De la Fuente le tocó exponerse casi a un pelotón de fusilamiento el día de la primera lista. Y, de regalo, le explotó en las manos la bomba del partido de Glasgow. La derrota contra Escocia (2-0), con una rotación que pareció excesiva para tratarse de su segundo partido, abrió la caja de los truenos al punto de que De la Fuente aterrizó en la Final Four discutido, con la sensación de llegar de prestado por una clasificación que había firmado la España de Luis Enrique. Aquella semana en Holanda fue decisiva. De la Fuente era más entrenador de lo que muchos podían sospechar. Puso el equipo en manos de Rodri, con el que había sido campeón de Europa Sub-19 en 2015, y la Selección ganó épicamente a Italia y Croacia.
La semilla sembrada en De Kuip floreció. De la Fuente fue construyendo un equipo indestructible basado en un grupo de jugadores a los que había dirigido en las categorías inferiores que se había dado un buen tortazo en De Kuip, pero que había sido campeona de la Eurocopa Sub-21, plata en los Juegos de Tokio. Unai Simón, Cucurella, Olmo, Eric Garcia, Merino, Fabián, Oyarzabal… Todos cociendo su gran momento mientras Pedri y Nico aparecían y, en los campos de niños de La Masia, explotaba Lamine.
“Es más intervencionista de lo que parece. En la Eurocopa Sub-21 de Italia empezó sin Olmo. Lo veía entrenar y decía; ¡este tiene que jugar! Y había empezado con Rafa Mir y Borja Mayoral de delanteros: y de pronto quitó a los dos y puso ahí a Oyarzabal. Es un maestro”, recordaba estos días Santi Denia. Siempre, con esa idea que le martillea. “Lo que es malo para la abeja, es malo para el panal”. Ha conformado un grupo indestructible que alcanzó el número uno del ranking FIFA y que lleva casi 40 partidos oficiales sin perder. Nadie le podrá quitar haber ganado una Eurocopa superando a Alemania en su casa, Croacia, Italia, Francia e Inglaterra. Y un Mundial sometiendo a tres campeonas del mundo (Uruguay, Francia y Argentina). Con 65 años recién cumplidos, pero con una salud de hierro, Luis de la Fuente llegará con 69 al Mundial de 2030. Lo hará consolidado ya como el entrenador más laureado de la historia del fútbol español. En otoño, además, podría llegarle uno de los galardones definitivos: el de mejor entrenador del mundo que entrega France Football en la Gala del Balón de Oro. Lo peleará con Luis Enrique.
Atravesada ya la sexta década de su vida, pocos han disfrutado más del viaje por América que De la Fuente. “Antes del Mundial, reuní a los jugadores. Les hablé de los cambios de horario, de temperatura, de los aviones, los estadios. Y cuando acabé les dije: esto es lo que hay”. Profundamente religioso, no pide ayuda divina, sin embargo, para el fútbol. Sólo salud. El grupo, el trabajo..., la tranquilidad en los momentos de tempestad. Ese ha sido otro de sus leit-motiv durante el torneo. “La calma es poder”, ha repetido. Su toma de decisiones ha sido brillante. Le salió bien con Ramos, supo cuándo había llegado el momento de Morata y que Carvajal no podía llegar al cien por cien al Mundial. Eso, en la gestión. En el campo, silbó sobre el debate de Una Simón, sacó de la alineación a Fabián y lo volvió a meter. Tuvo valentía para sentar a Pedri. Gestionó la lesión de Lamine y la puesta a punto de Merino... Ojalá para muchos emperadores esa templanza. Luis III es historia.

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