Los otros ‘hijos’ de Johan


Johan Mojica, defensa colombiano del Mallorca,y Johan Guedes, extremo del filial de Las Palmas, llevan el nombre de la leyenda neerlandesa por la admiración que le profesaban sus padres. «Es alguien que dio mucho al fútbol. Me gusta saber que mi nombre viene de él», dice el futbolista bermellón.

El abuelo de Guedes trató de poner a su hijo Juan Johan en 1977. 
Un cura le dejó; no el Registro

22 Mar 2026 - El Periodico - Castellano
ARNAU SEGURA

«Siempre me lo preguntan. «¿De dónde viene tu nombre? ¿Por qué es?», sonríe Johan Guedes (Valsequillo de Gran Canaria, 2004), extremo del filial de la Unión Deportiva Las Palmas. Se llama Johan por Johan Cruyff, como Johan Mojica. El defensa colombiano del Mallorca nació tres meses después de que el Barça conquistara la primera Copa de Europa de su historia en Wembley y sus padres, John Jairo y Edith, cautivados por la figura de Cruyff, decidieron ponerle Johan, a 9.000 kilómetros del Camp Nou. «Es algo que es mundial. Es una persona que le ha dado muchísimo al fútbol y me gusta saber que mi nombre viene de él», asegura Mojica (Cali, Colombia, 1992).

Cuando le contaron a Mojica de dónde venía su nombre empezó a ver vídeos en YouTube. «Me gustaba por su visión del fútbol, por su voluntad de dar siempre prioridad al balón por encima del físico», añade el exfutbolista del Girona. También le puso Johan a su hijo, aunque en su caso fue sobre todo porque también descubrió que significa lleno de la gracia de Dios.

Enamorado del Ajax

En el caso de Johan Guedes el nombre viene de la pasión por Cruyff de su abuelo. «Le veía como algo sobrenatural. Era un enamorado del Ajax y de la selección holandesa y en concreto de él. Era diferente a todo. Era un artista. He visto mucho fútbol y he visto muchos jugadores, pero ninguno como él», reivindica Pepe Guedes (Las Palmas de Gran Canaria, 1950). Era primo hermano de Juan Guedes, un centrocampista muy querido y recordado en Canarias que sumó más de 280 partidos con Las Palmas y que llegó a ser internacional y a sonar para el Barça. Falleció a los 28 años en 1971, a mitad de curso, por un cáncer.

Pepe, aficionado del Atlético de Madrid como tantos canarios de su edad, lamenta que cuando era joven aún no se había inventado nada para grabar los pocos partidos que se retransmitían de Cruyff, su gran ídolo, pero acentúa que los tiene grabados en su cabeza. «Ahora mismo estoy hablando de él y parece que lo estoy viendo corriendo por la banda, buscando las diagonales. Cuando corría parecía que volaba», afirma. Le gustaba tanto que cuando fue padre en 1977 quiso ponerle Johan a su hijo: «El cura me dijo que sí, pero en el registro no me dejaron porque me dijeron que no era un nombre español y que no se podía». Preguntó si podía ponerle Juan Johan.


Al final le puso Juan Luis. «Pero muy pocos saben que mi verdadero nombre es Juan Luis porque todo el mundo me conoce como Johan, desde siempre. Solo lo saben los que estudiaron o hicieron el cuartel conmigo porque pasaban lista», cuenta el hijo de Pepe, el padre de Johan (El Tablero de Maspalomas, 1977). De niño grababa todos los partidos que podía en cintas VHS. «Si se me acababan cogía las cintas donde mi madre grababa la telenovela del mediodía y grababa encima», afirma.

Recuerda un partido en el Camp Nou contra el Sevilla, junto a su padre. «Con Unzué de portero en el Sevilla». Fue el 8 de febrero de 1992, poco antes de Wembley y de los Juegos Olímpicos, y el Barça ganó con un gol de Julio Salinas en el minuto 88. Ese día se compró la camiseta del Barça, marca Meyba, y se fotografió con Kubala. En otra ocasión fueron a Tenerife para ver un partido del Barça y por casualidades de la vida se alojaron justo en el mismo hotel que el Dream Team. Su padre le empujaba para que pidiera algún autógrafo, sobre todo a Cruyff, pero él no logró vencer la timidez de la adolescencia. «Lo que no se me olvidará nunca es levantarme por la mañana, abrir la ventana y encontrarme a Koeman comiéndose una manzana en la terraza de su habitación, justo enfrente. O ver de tan cerca los cuádriceps enormes de Bakero», sonríe.

Cuando fue padre en 2004 quiso ponerle Iker a su hijo porque es aficionado del Madrid y porque también había sido portero, pero se lo acababan de poner a otro niño de la familia. Se acordó de Johan. «Cuando fui al registro me dijeron que el nombre no constaba. Tuve que ir al consulado de Holanda en Las Palmas y pagar 30 euros para que me dieran un certificado oficial que decía que el nombre existía, de donde salía y tal», explica.

Los vídeos del astro

Su hijo explica que nunca ha coincidido con nadie que se llame Johan como él, ni en el colegio ni en el fútbol. Su padre y su abuelo le hablaban siempre de Cruyff y también veía vídeos: «Me fascinaba y me sorprendía su elegancia. Hacía que todo pareciera sencillo», dice el futbolista. Esta temporada ha marcado tres goles en 22 partidos en Segunda Federación. Su padre y su abuelo también pasaron por la cantera amarilla, pero quiere ser el primero en debutar con el primer equipo. Cuenta que mucha gente le dice que se ponga Guedes en la camiseta, pero él siempre ha lucido Johan Guedes, por el amor heredado hacia Cruyff. El curso pasado, cedido en el filial del Celta de Vigo, solo llevaba Johan. «Es un orgullo saber que mi nombre viene de él», añade, feliz de poder perpetuar su «legado».

Su abuelo guardaba un sinfín de estampas de Cruyff y recortes de periódico: «Aquí llegaban con un día de retraso porque llegaban en avión». Admite que echa de menos a Cruyff. «Cuando fallece alguno de los de su época, de los que eran sus ídolos le pica, le jode», reconoce el nieto. De Johan a Johan, una vida.

***

Commenti

Post popolari in questo blog

I 100 cattivi del calcio

Echoes' Cycling Biography #4: Jean-Pierre Monseré

Chi sono Augusto e Giorgio Perfetti, i fratelli nella Top 10 dei più ricchi d’Italia?