¿POR QUÉ CRUYFF NO JUGÓ EL MUNDIAL 78?
Por Federico Frau Barros
Fotografia Archivio Nacional Paises Bajos
Revista Líbero
Número 56
Primavera '26
Primavera '26
El fútbol ha demostrado varias veces una gran capacidad de convertir lo que no ocurrió en parte central de su memoria. El Mundial 78, disputado en una Argentina atravesada por una nefasta dictadura militar, no solo consagró a la selección local en medio de uno de los momentos más violentos de la historia del país sino que también instaló un relato alrededor de la ausencia de la estrella más importante del fútbol mundial de ese momento. Johan Cruyff, el capitán de una Holanda que llegaba como gran favorita tras el subcampeonato de 1974, sacudió al mundo con una decisión: no viajaría a la Argentina. Se suele decir que si hubiera estado en ese mundial, quizá la historia tendría otro campeón y Holanda podría tener hoy una Copa del Mundo.
Durante mucho tiempo se dijo también que Cruyff no había disputado ese mundial en repudio al gobierno militar que había tomado el poder en Argentina dos años antes y que usaba la organización de la Copa del Mundo como herramienta para vender una imagen próspera y de normalidad al mundo. El perfil rebelde e involucrado con la defensa de los derechos humanos de Cruyff, sumado al hecho de que un futbolista holandés, su compañero Wim Rijsbergen, fuera el único jugador que visitó a las organizaciones de familiares de víctimas de la dictadura, fueron algunos de los factores que contribuyeron a abonar la teoría.
Esa fue la más conocida pero no fue la única versión que buscó explicar su ausencia. Una de las más llamativas fue la de la solidaridad con su amigo argentino Juan Carlos Heredia, conocido como Milonguita. Milonguita Heredia fue futbolista e hijo de Juan Carlos Milonga Heredia, también futbolista, quien llegó a jugar en la selección argentina en la década del 40 junto a figuras como Adolfo Pedernera y el Charro Moreno. "Mi viejo me puso Juan Carlos, como él, porque tenía fe de que saliera jugador de fútbol", dijo Milonguita en una entrevista con el portal argentino Infobae.
Milonguita jugó 7 años en España en la década del 70 e incluso se nacionalizó español y jugó para la selección española. El primer año lo jugó en el Elche y luego fueron 6 temporadas en el Barcelona donde compartió equipo con Cruyff y formaron una gran amistad.
Ya con Argentina bajo dictadura, un día Heredia recibió un llamado de sus padres en el que le contaron que habían entrado a su casa y habían intentado secuestrar a Milonga. Contó Milonguita, en esa entrevista con Infobae, que les robaron y los golpearon hasta que el militar que estaba a cargo del operativo se dio cuenta que era la casa de una figura del Barcelona. "Dieron vuelta la casa y vieron que mi vieja tenía posters míos en el comedor. Pensaron que eran fanáticos míos hasta que chequearon que eran mis viejos", dijo. "¡Pídanle disculpas a esta gente porque no es la que buscamos!", dijo el jefe del operativo.
Luego de eso, Heredia puso en duda su participación en el Mundial y le avisó al técnico de la selección española, el húngaro Ladislao Kubala, que no iría al Mundial. "Si por nada casi hacen desaparecer a mi papá, imagínate qué va a pasar si voy a jugar el Mundial con otra camiseta que no sea la argentina. Van a hacer desaparecer a toda mi familia", le dijo.
La única vez que Cruyff pisó suelo argentino
para disputar un partido fue el 6 de septiembre
de 1972 por la final de ida de la Copa
Intercontinental entre su Ajax de Amsterdam e
Independiente de Avellaneda. Anotó el primer gol
del partido pero a los 25 minutos una brutal patada
de Dante Mírcoli lo obligó a abandonar el campo.
En la entrevista con Infobae reveló la conversación que tuvo con Cruyff a la salida de un entrenamiento: "Salimos y me preguntó si era cierto lo que le había dicho Kubala, que no iba a jugar el Mundial con España porque habían intentado secuestrar a mi papá. Le respondí que sí y me dijo que a él no le gustaba la idea de jugar en medio del régimen militar. Yo le retruqué que él tenía que ir, que era la figura de la selección holandesa".
Este es el diálogo que vino después, según cuenta Milonguita.
-¿Sabes una cosa, Milonguita? Me voy a solidarizar con vos. No voy a ir al Mundial.
-Johan, ¿vos estás loco?
-Estaré loco, pero no voy a ir. Donde haya guerra y militares, yo no juego.
Lo que siguió fue una amistad que resistió años y distancia. Milonguita contó en otra entrevista, cuando murió Cruyff, que su amigo quería conocer su Córdoba natal. "Quiero recorrer Córdoba de punta a punta con Danny, vos y tu señora", le dijo, algo que finalmente no se concretó por la lucha contra el cáncer que enfrentó el holandés en sus últimos años de vida. Milonguita recuerda que vieron juntos la final donde Argentina venció a Holanda por 3 a 1 en tiempo suplementario por televisión en una oficina del Barcelona en silencio: "Ninguno de los dos festejó los goles". Cruyff, en cambio, recordó ese momento de otra manera en su autobiografía y dijo que comentó el partido para la cadena BBC desde un estudio de televisión y que lo pasó muy mal. Alguno de esos dos recuerdos será el verdadero o quizás ninguno y cada uno necesitó procesar el partido de esa noche a su modo.
Esas versiones - la del gesto político y la de la solidaridad con un amigo - fueron las más románticas. Pero el relato alrededor de su ausencia no se detuvo ahí. Como suele ocurrir cuando una figura de ese calibre toma una decisión que el mundo no termina de entender, las teorías se multiplicaron. Se habló de dinero y de que Cruyff no había llegado a un acuerdo con la federación holandesa por los premios correspondientes a la participación en el Mundial. Se habló de sponsors y de que su contrato con Puma le impedía usar la camiseta Adidas de la selección y que ninguna de las partes estaba dispuesta a ceder.
Se habló también de un rencor futbolístico que venía de tiempo atrás. La única vez que Cruyff pisó suelo argentino para disputar un partido fue el 6 de septiembre de 1972 por la final de ida de la Copa Intercontinental entre su Ajax de Amsterdam e Independiente de Avellaneda. Anotó el primer gol del partido pero a los 25 minutos una brutal patada de Dante Mírcoli lo obligó a abandonar el campo. El ayudante de campo del equipo holandés, Bobby Haarms, estaba tan furioso que amenazó con suspender el encuentro. Cruyff, en cambio, se fue a sentar al banco de suplentes y encendió un cigarrillo. El partido terminó 1-1 y tres semanas después el Ajax ganó la vuelta por 3 a 0 para coronarse campeón del mundo.
Ninguna de estas versiones llegó a confirmarse, pero todas revelaban algo sobre el mundo que rodeaba al fútbol de esa época: los intereses económicos, las tensiones entre clubes y selecciones, y la violencia que se permitía en el campo de juego.
La verdad, que recién se conoció más de 30 años después, no estaba en la política, ni en el dinero ni los sponsors. Estaba en su casa y tuvo que ver con un intento de secuestro que sufrió su familia en Barcelona y que por recomendación de seguridad le dijeron que no dijera nada públicamente.
En septiembre de 1977, un hombre armado irrumpió en la casa de los Cruyff en Barcelona. Durante varios minutos, su familia estuvo a merced de un secuestrador con un rifle. Fue Danny, su esposa, quien logró escapar aprovechando un momento de distracción del delincuente y pudo alertar a la policía. Después de aquella noche Johan decidió no jugar el Mundial.
El secuestro fue el detonante, pero quizás no el único factor. El periodista Alfredo Relaño, en un artículo en el diario As, rescata el testimonio de los gemelos Van der Kerkhov, compañeros de Cruyff en la selección holandesa, quienes sugieren que la decisión tenía también raíces más íntimas. Según ellos, Danny le había hecho jurar a Johan que no volvería a un Mundial después de que, tras la Copa del Mundo de Alemania en 1974, trascendiera que los jugadores holandeses habían organizado una fiesta en la piscina de un hotel. Un periodista del diario alemán Bild estuvo presente y escribió un artículo que tituló: 'Cruyff, champán, chicas y un baño fresco'. El secuestro, quizás, no fue la única razón pero sí la razón definitiva.
En esa situación no dejas sola a tu familia durante
ocho que no había manera de que yo
fuera a Argentina semanas, así con el equipo holandés.
Si juegas un Mundial tienes que hacerlo totalmente
concentrado. Si no lo estás, o tienes distracciones
o dudas o lo que sea, no debes hacerlo. Porque no
saldrá nada bueno", dijo Cruyff décadas después en su
autobiografía en relación al secuestro.
"En esa situación no dejas sola a tu familia durante ocho que no había manera de que yo fuera a Argentina semanas, así con el equipo holandés. Si juegas un Mundial tienes que hacerlo totalmente concentrado. Si no lo estás, o tienes distracciones o dudas o lo que sea, no debes hacerlo. Porque no saldrá nada bueno", dijo Cruyff décadas después en su autobiografía en relación al secuestro.
En ese libro, él mismo teorizó sobre la posibilidad de que Holanda hubiera tenido mejor suerte con su presencia. "¿Podríamos haber ganado si yo hubiera estado allí? Sinceramente, creo que tal vez sí. Porque mis cualidades, incluso entonces, habrían sido un valor añadido. Incluso sentía que, como selección, habíamos avanzado respecto a 1974. Podría haberme unido a no hacerlo", sostuvo el holandés. O ella, pero decidí no hacerlo", sostuvo el holandés.
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Cruyff con sua moglie Danny, durante il ritiro in vista dei Mondiali del '74.
Foto di Rob Mieremet.
PERCHÉ CRUIJFF NON HA GIOCATO I MONDIALI DEL 1978?
di Federico Frau Barros
Fotografia: Archivio Nazionale dei Paesi Bassi
Rivista Líbero
Numero 56
Primavera '26
Il calcio ha dimostrato più volte una grande capacità di trasformare ciò che non è accaduto in una parte centrale della propria memoria. I Mondiali del '78, disputati in un'Argentina attraversata da una nefasta dittatura militare, non solo consacrarono la nazionale locale nel mezzo di uno dei momenti più violenti nella storia del Paese, ma crearono anche una narrazione attorno all'assenza della più importante stella del calcio mondiale di quel momento. Johan Cruijff, capitano di un'Olanda che arrivava come grande favorita dopo il secondo posto del 1974, sconvolse il mondo con una decisione: non sarebbe andato in Argentina. Si dice spesso che se fosse stato a quei Mondiali, forse la storia avrebbe avuto un'altra squadra campione e l'Olanda potrebbe avere oggi (in bacheca) una Coppa del Mondo.
Per molto tempo si è detto anche che Cruijff non avesse disputato quel mondiale in segno di ripudio nei confronti del governo militare che due anni prima aveva preso il potere in Argentina e che utilizzava l'organizzazione di quel mondiale (casalingo) come strumento per vendere al mondo un'immagine di prosperità e normalità. Il carattere ribelle e l'impegno di Cruijff nella difesa dei diritti umani, insieme al fatto che un calciatore neerlandese, il (difensore centrale e) suo compagno di nazionale Wim Rijsbergen, fosse stato l'unico giocatore ad aver fatto visita alle associazioni dei familiari delle vittime della dittatura, furono alcuni dei fattori che contribuirono ad alimentare tale teoria.
Quella era la versione più nota, ma non l'unica che cercava di spiegarne l'assenza. Una delle più suggestive era quella della solidarietà con il suo amico argentino Juan Carlos Heredia, noto come Milonguita. Milonguita Heredia era un calciatore e figlio di Juan Carlos Milonga Heredia, anch'egli calciatore, che arrivò a giocare nella nazionale argentina negli anni '40 insieme con figure (leggendarie) come Adolfo Pedernera e "Charro" Moreno. “Mio padre mi ha chiamato Juan Carlos, come lui, perché credeva che sarei diventato un calciatore”, ha dichiarato Milonguita in un'intervista al portale argentino Infobae.
Milonguita ha giocato per 7 anni in Spagna negli anni '70, è persino diventato cittadino spagnolo e ha giocato nella nazionale spagnola. La prima stagione l'ha disputata nell'Elche e poi ne sono seguite 6 al Barcellona, nel quale ha giocato in squadra con Cruyff e con cui ha stretto una grande amicizia.
Mentre l'Argentina era sotto la dittatura, un giorno Heredia ricevette una telefonata dai suoi genitori che gli raccontarono che gli erano entrati in casa loro e avevano cercato di rapire Milonga. Milonguita ha raccontato, in quell'intervista per Infobae, che erano stati derubati e picchiati finché il militare a capo dell'operazione non si rese conto che si trattava della casa di una (eminente) figura del Barcellona. «Hanno messo a soqquadro la casa e hanno visto che mia madre aveva dei miei poster in sala da pranzo. Pensavano fossero miei tifosi fino a quando non hanno verificato che si trattava dei miei genitori», ha raccontato. «Chiedete scusa a queste persone perché non sono quelle che cerchiamo!», disse (ai suoi uomini) il capo dell'operazione.
In seguito a ciò, Heredia mise in dubbio la propria partecipazione ai Mondiali e avvisò il Commissario tecnico della nazionale spagnola, l'ungherese Ladislao Kubala, che lui non sarebbe andato ai Mondiali. «Se per un nonnulla hanno quasi fatto sparire mio padre, immagina cosa succederebbe se io andassi a giocare i Mondiali con una maglia che non sia quella argentina. Farebbero sparire tutta la mia famiglia», gli disse.
L'unica volta che Cruyff mise piede in terra argentina
per disputare una partita, fu il 6 settembre
del 1972 in occasione della finale di andata della Coppa
Intercontinentale tra il suo Ajax e l'Independiente di Avellaneda.
Segnò il primo gol, ma al 25' un brutale calcione
di Dante Mírcoli lo costrinse ad abbandonare il campo.
Nell'intervista per Infobae, (Milonguita, ndr) ha rivelato la conversazione avuta con Cruijff al termine di un allenamento: "Siamo usciti e mi ha chiesto se fosse vero ciò che Kubala gli aveva detto, cioè che (Milonguita) non avrebbe giocato i Mondiali con la Spagna perché avevano tentato di rapire mio padre. Gli ho risposto di sì e lui (Cruijff, ndr) mi ha detto che non gli piaceva l'idea di giocare sotto il regime militare. Gli ho risposto che doveva andarci, che lui era il fuoriclasse della nazionale neerlandese.
Questo è il dialogo che ne seguì, secondo il racconto di Milonguita.
- Sai una cosa, Milonguita? Mi schiererò dalla tua parte. Non andrò ai Mondiali.
- Johan, sei pazzo?
- Sarò pazzo, ma non ci andrò. Dove ci sono guerra e militari, io non gioco.
Quello che ne seguì fu un'amicizia che resistette agli anni e alla distanza. Milonguita raccontò in un'altra intervista, quando Cruijff morì (nel 2016, ndr), che il suo amico avrebbe voluto conoscere la sua città natale, Córdoba. «Voglio girare Córdoba da un capo all'altro con Danny, te e tua moglie», gli disse, cosa che alla fine non si concretizzò a causa della lotta contro il cancro che il neerlandese affrontò negli ultimi anni di vita. Milonguita ricorda che guardarono insieme in televisione, in silenzio, in un ufficio del Barcellona, la finale (del mondiale 1978) in cui l'Argentina batté l'Olanda per 3 a 1 ai tempi supplementari: «Nessuno dei due festeggiò i gol». Cruijff, invece, ricorderà quel momento in modo diverso nella sua autobiografia, scrivendo di aver commentato la partita per la BBC da uno studio televisivo e di averla vissuta molto male. Uno di questi due ricordi sarà quello vero o forse nessuno dei due, e ognuno ha avuto bisogno di elaborare nel proprio modo la partita di quella sera.
Quelle versioni – quella del (gran) gesto politico e quella della solidarietà con un amico – sono state le più romantiche. Ma le voci sulla sua assenza non si fermarono lì. Come spesso accade quando una figura di quel calibro prende una decisione che il mondo non riesce a comprendere appieno, le teorie si moltiplicarono. Si parlò di soldi e del fatto che Cruijff non avesse raggiunto un accordo con la federazione neerlandese sui premi relativi alla partecipazione ai quei Mondiali. Si parlò di sponsor e del fatto che il suo contratto con la Puma gli impedisse di indossare la maglia della nazionale, sponosorizzata dall'adidas, e che nessuna delle parti fosse disposta a cedere.
Si parlò anche di un rancore calcistico che risaliva a molto tempo prima. L'unica volta che Cruyff mise piede in terra argentina per disputare una partita fu il 6 settembre 1972, in occasione della finale di andata della Coppa Intercontinentale tra il suo Ajax e l'Independiente di Avellaneda. Segnò il primo gol, ma al 25' un brutale calcione di Dante Mírcoli lo costrinse ad abbandonare il campo. Il vice allenatore della squadra neerlandese, Bobby Haarms, era così furioso che minacciò di far interrompere l'incontro. Cruijff, invece, andò a sedersi in panchina e si accese una sigaretta. La partita finì 1-1 e tre settimane dopo, l'Ajax vinse la partita di ritorno per 3 a 0, aggiudicandosi il titolo di campione del mondo.
Nessuna di queste versioni è mai stata confermata, ma tutte rivelavano qualcosa sul mondo che circondava il calcio di quell'epoca: gli interessi economici, le tensioni tra club e nazionali e la violenza, che sul campo di gioco era comunque tollerata.
La verità, venuta alla luce solo più di 30 anni dopo, non riguardava la politica, né il denaro o gli sponsor. Riguardava la sua vita privata ed era legata a un tentativo di rapimento subìto dalla sua famiglia a Barcellona, riguardo al quale, per motivi di sicurezza, gli era stato consigliato di non rilasciare alcuna dichiarazione pubblica.
Nel settembre del 1977, un uomo armato fece irruzione nella casa dei Cruijff a Barcellona. Per diversi minuti, la sua famiglia rimase in balia di un rapitore armato di fucile. Fu Danny, la moglie di Johan, a riuscire a fuggire approfittando di un momento di distrazione del malvivente e ad allertare la polizia. Dopo quella notte Johan decise di non giocare quei Mondiali.
Il rapimento fu la molla scatenante, ma forse non l’unico fattore. Il giornalista Alfredo Relaño, in un articolo sul quotidiano spagnolo AS, riporta la testimonianza dei gemelli (René e Willy) van der Kerkhov, compagni di Cruijff nella nazionale neerlandese, i quali suggeriscono che la sua decisione avesse anche radici più intime. Secondo loro, Danny aveva fatto giurare a Johan che non sarebbe più tornato a un Mondiale dopo che, durante i Mondiali in Germania Ovest del 1974, era trapelato che i giocatori della nazionale neerlandese avevano organizzato (alla vigilia della finale contro i padroni di casa, ndr) una festa nella piscina di un hotel. Un giornalista del quotidiano tedesco Bild era presente e scrisse un articolo intitolato: «Cruijff, champagne, ragazze e un bagno rigenerante». Il rapimento, forse, non fu l’unica ragione, ma quella definitiva sì.
In quella situazione non lasci la tua famiglia da sola per
otto settimane, non c'era verso che io
andassi in Argentina con la nazionale neerlandese.
Se giochi un Mondiale devi farlo con la massima
concentrazione. Se non ce l'hai, o hai distrazioni
o dubbi o qualsiasi altra cosa, non dovresti farlo. Perché non
ne verrà fuori niente di buono", disse Cruijff decenni dopo nella sua
autobiografia riguardo al rapimento.
"In quella situazione non lasci la tua famiglia da sola per otto settimane, quindi non c'era verso che io potessi andare in Argentina con la nazionale neerlandese. Se giochi un Mondiale devi farlo con la massima concentrazione. Se non ce l'hai, o hai distrazioni o dubbi o qualsiasi altra cosa, non dovresti farlo. Perché non ne verrà fuori niente di buono", scrisse Cruijff decenni dopo nella sua autobiografia riguardo al rapimento.
In quel libro, egli stesso ipotizzò che l'Olanda avrebbe potuto avere più fortuna con la sua presenza in campo. “Avremmo potuto vincere se fossi stato là? Sinceramente, forse sì. Perché le mie doti, anche allora, sarebbero state un valore aggiunto. Ritenevo persino che, come nazionale, avessimo fatto progressi rispetto al 1974. Avrei potuto partecipare, ma decisi di non farlo”, ha affermato il neerlandese.

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