Messi puso el broche con el gol que todos esperaban y dos asistencias especiales


PEDRO LAZARO FERNANDEZ 
Para la historia. El gol 126 de Lionel Messi en la Selección, 
en su partido 208. Para cerrar una carrera excepcional y única.

La escena perfecta quedó montada y Leo no falló: la clavó con fuerza en el ángulo. Antes le había “regalado” un gol a Otamendi y otro a Nico Paz.

7 Oct 2026 - Clarín
Maximiliano Uría - muria@clarin.com

No dudó un segundo Fernando Vejar Díaz, el árbitro chileno que pareció entenderlo todo en la noche de las emociones: señaló el punto de penal apenas vio caer a Agustín Giay adentro del área. Tuvo suerte el juez porque en las repeticiones se observó el contacto del africano. La escena perfecta entonces quedó montada. Lionel Messi tomó la pelota y se paró en el redondel blanco para buscar el gol que le estaba siendo esquivo. Y no falló, más allá de que venía de errar los últimos tres que había ejecutado, dos en Argentina y el restante en Inter Miami. La Pulga la clavó con fuerza en el ángulo izquierdo de Marcel Dandjinou para festejar con todos sus compañeros, para dejar el Monumental en llamas y para ponerle la frutilla a la torta perfecta y soñada que fue su carrera en la Selección. Fue victoria 3-0 de la Scaloneta ante Benín, aunque ese resultado es apenas la más mínima de las historias que dejó la jornada del último tango de Messi.

Difícil el partido de Messi y complejo, además, para analizar. Se trató, como se suponía, más de un homenaje que de un amistoso. Por eso Lionel Scaloni se dio el lujo de incluir a Nicolás Otamendi, que tampoco seguirá, y a Rodrigo De Paul, quien todavía no anunció qué será de su futuro pero al que cada vez le cuesta más desde lo físico, producto de competir en una liga menor como la MLS.

Fue una noche fresca en la que los compañeros de Messi volvieron a ponerlo en el póster e intentaron darle cada una de las pelotas. Es posible que todos hayan soñado con regalarle la última asistencia. De ahí la reiteración y también los errores. Eso que tanto se criticó y que este grupo pudo desterrar, bajar del altar al ídolo, retornó en el Monumental porque la idea era que la jornada fuese redonda con un gol del capitán. La licencia, por supuesto, estaba permitida.

Messi jugó emocionado. Se mordió los labios para no romper en llanto durante el himno y también cuando, a los 10 minutos, el juego se detuvo para que todos lo ovacionaran. Cada uno de los beninenses se acercó para saludar al 10. La perlita la entregó Cristian Romero: se juntó con Alexis Mac Allister para hablar de algún movimiento táctico mientras el resto esperaba la orden del árbitro.

La Scaloneta se plantó con el habitual 4-4-2, con Julián Alvarez de volante por izquierda y Leo casi metido entre los centrales. Y en los primeros instantes tuvo cuatro chances de gol. Las más claras fueron definiciones desde el área chica después de centros de De Paul y de Lautaro Martínez.

Las corridas de Benín generaron preocupación e hicieron trabajar a Dibu Martínez. Las contras de los africanos fueron menos peligrosas de lo que podrían haber sido si les salía el pase final. Pero se fueron al entretiempo con mejores sensaciones que la Scaloneta.

En el segundo tiempo asomó el Messi altruista. Otamendi casi que no había recibido ovaciones y por eso Leo le puso la pelota en su pie derecho para que anotara el 1-0 y se ganara la ovación del Monumental. Fue un pase de compadre. La segunda asistencia fue de legado: se la dejó a Nico Paz, el heredero que había entrado por De Paul, que la colgó del ángulo con su zurda de crack.

Quedaría tiempo para el penal, para un gol imposible fallado de derecha, para un zurdazo en el palo y para un tiro libre a las nubes. Todas cuestiones mínimas. Porque lo importante no estuvo en el juego de la Scaloneta, sino en lo que le pasó por la sangre y el corazón a Leo.

El adiós llegó. Los 21 años fueron un soplo. Pero disfrutó y se lo disfrutó. Ahora es tiempo de descansar y de cosechar todo lo mucho que sembró.


MARCELO CARROLL 
El festejo que todos esperaban. 
Sonrisas y abrazos para Messi. El plantel lo extrañará.

***


“Fue un orgullo muy grande defender esta camiseta”

7 Oct 2026 - Clarín

Luego del 3-0 ante Benín, un show de drones y la presentación de Soledad Pastorutti, llegó el momento más difícil de la noche en el Monumental. Ante la mirada de 90.000 almas, Lionel Messi tomó el micrófono para despedirse definitivamente de la Selección Argentina y, casi de inmediato, su voz comenzó a resquebrajarse.

“Es difícil decir algo, hay muchas emociones, muchas cosas. En lo primero que pienso es en mi viejo”, abrió el capitán. Abrumado por la magnitud del cierre, bajó la mirada para tomar aire antes de confesar: “No me queda más que agradecer, fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta, hasta en los peores momentos que hemos tenido. Nunca dejé de luchar, de pelear, de dar lo máximo. No venir más va a ser un dolor muy grande, me gustaría hacerlo toda la vida, porque les juro que es lo más lindo que te puede pasar”.

Al recuperarse de la emoción, el ‘10’ retomó el hilo para hablar de la Copa del Mundo y despejar de raíz las teorías conspirativas que rodearon a la reciente final. “Siento que es el momento, que el último Mundial ya fue demasiado. Pude...”, deslizó en primera persona, aunque enseguida se corrigió para incluir al plantel: “... pudimos cumplir el sueño de volver a ser campeones del mundo”.

“Estuvimos muy cerquita, no pasó nada raro como se dice, el partido contra Inglaterra fue un desgaste muy grande para nosotros”. La sola mención de aquella gesta encendió al Monumental, que interrumpió el discurso para bajar desde las tribunas el grito de ‘dale campeón’ y el clásico ‘el que no salta es un inglés’, contagiando a sus compañeros que comenzaron a saltar abrazados.

Luego de la ovación, completó la idea: “Llegamos con lo justo, la peleamos como lo hicimos siempre. Lamentablemente no pudimos ser campeones, pero estuvimos muy cerquita. Todos los compañeros que tuve al lado siempre dejaron todo por esta camiseta”.

Y continuó repartiendo elogios: “Agradecerle a este grupo, que me hicieron cumplir el sueño de chiquito. Fue un orgullo enorme compartir la cancha con ellos, porque sabía que tenía guerreros al lado que se dejaban la vida”.

Además, se tomó un momento especial para los hinchas. “Agradezco que siempre jugué con la cancha llena en Mundiales y Copas América, haciendo un esfuerzo enorme; siempre fuimos locales en todos lados. En este lugar me tocó vivir uno de los días más felices de mi carrera, que fue el primer partido después del Mundial de Qatar. Fue algo espectacular”, continuó.

Para el cierre, trazó un paralelismo con aquella noche de fiesta y dejó un mensaje de cara al futuro. “Hoy acá me toca vivir el día más triste de mi carrera, decirle adiós a la Selección, pero ahora voy a estar del otro lado, bancando a estos chicos y a todos los que vengan. Quedó demostrado que cuando estamos unidos superamos cualquier cosa”, sentenció, y advirtió: “Van a venir momentos duros porque no es normal lo que hicimos. Para conseguir objetivos grandes, hay que conseguir grupos fuertes y unidos, porque hay gente que quiere ver mal a la Selección y no hay que darle el gusto”.

Finalmente, se despidió para la eternidad: “Estoy hablando más que nunca, no quiero dejar la cancha... decirles que los quiero, soy un agradecido de ser argentino y de haber cumplido el sueño con todos ustedes”.

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